Poema de Amor: Como te amo

 

 

Te amo con la inmensidad de las montañas
y con la profundidad de un río,
con el sonido de un eco
y con el susurro de mis suspiros.

Te amo con la fuerza de una tormenta
y con la debilidad de una garúa,
con el fuego de un volcán
y la quietud de una noche serena.

¡Te amo al principio y al final del día
y continúo amándote
en mis sueños y en mis fantasías!

Te amo con el rojo de una rosa
y con el azul del Cielo,
con la ternura que inspira un recién nacido,
y con la furia de un mar embravecido.¡Cómo no amarte,
si cada uno de mis sentidos
están puestos en ti
y te amo con toda mi alma!

¡Cómo no amarte como te amo
si estás en cada poro de mi piel!
¡Si este amor recorre mis venas!
¡Si tu amor me llena de vida!

Poema: En esta noche fría

Oigo a los lejos un tema,

sacia el  silencio que temo,

llenas las copas en mesa

calma y cordura no meso

Dejo al decoro sus velos,

baño la estancia de velas,

nave que encalla en el puerto,

brisa que cierra la puerta.

Alma que pongo en tus manos

ansia  perlada que manas,

manto de cuerpo calmado,

noche de frío y calmada.

Férvidos labios canela

rozan mi cuerpo canelo,

mimos en danza de arañas

se oyen gemidos…¡Araños!

gisell_v

Pasión de Amor

El silencio me hizo perder emociones

que luego tuve que pedir a gritos:

pasión de amor no me abandones

en instantes precisos o imprevistos.

Me encontré devorando tu anhelada boca,

mis manos inquietas escrutando a la vez,

descubro tu pecho, la pasión trastoca

te consienten mis caricias  sin tocar tu tez.

Caricias que extasían y hurtan la cordura,

que erizan tu piel al contacto con mis labios;

mis manos hurtaron tu vientre con locura

ganando  hacerte el amor sin agravio.

Así viajaron tus manos por toda mi  estampa

usurpando lo que tus labios ya conquistaron.

Colinas, cavernas, estrechos y pampas

en la tempestad de tus manos se encontraron

Sentí mi cuerpo ardiente adosarse al tuyo

y cerré mis ojos en un  suspiro profundo;

cima a sima, nada de mi cuerpo  excluyo

con un río turbulento mi sentir confundo.

Percibo el aroma de tu piel desnuda

final de amor que estamos disfrutando

vaivén de  ola seductora que no duda

en reavivar el deseo que está acabando.

La impetuosa llama no logra así apagarse

corazones de fuego que siguen ardiendo,

pasión de amor que obliga a reencontrarse

a tu piel  con mi piel para seguir sintiendo

@gisell_v

A Margarita Debayle – Ruben Dario

Imagen

Margarita está linda la mar,

y el viento,

lleva esencia sutil de azahar;

yo siento

en el alma una alondra cantar;

tu acento:

Margarita, te voy a contar

un cuento:

Esto era un rey que tenía

un palacio de diamantes,

una tienda hecha de día

y un rebaño de elefantes,

un kiosco de malaquita,

un gran manto de tisú,

y una gentil princesita,

tan bonita,

Margarita,

tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa

vio una estrella aparecer;

la princesa era traviesa

y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla

decorar un prendedor,

con un verso y una perla

y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas

se parecen mucho a ti:

cortan lirios, cortan rosas,

cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,

bajo el cielo y sobre el mar,

a cortar la blanca estrella

que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,

por la luna y más allá;

más lo malo es que ella iba

sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta

de los parques del Señor,

se miraba toda envuelta

en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?

te he buscado y no te hallé;

y ¿qué tienes en el pecho

que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.

Y así, dijo la verdad:

«Fui a cortar la estrella mía

a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho

que el azul no hay que cortar?.

¡Qué locura!, ¡Qué capricho!…

El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento;

yo me fui no sé por qué.

Por las olas por el viento

fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:

«Un castigo has de tener:

vuelve al cielo y lo robado

vas ahora a devolver».

La princesa se entristece

por su dulce flor de luz,

cuando entonces aparece

sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas

esa rosa le ofrecí;

son mis flores de las niñas

que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,

y luego hace desfilar

cuatrocientos elefantes

a la orilla de la mar.

La princesita está bella,

pues ya tiene el prendedor

en que lucen, con la estrella,

verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,

y el viento

lleva esencia sutil de azahar:

tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,

guarda, niña, un gentil pensamiento

al que un día te quiso contar

un cuento.

Creo en mi Corazón. Gabriela Mistral

Creo en mi corazón, ramo de aromas
que mi Señor como una fronda agita,
perfumando de amor toda la vida
y haciéndola bendita.

Creo en mi corazón, el que no pide
nada porque es capaz del sumo ensueño
y abraza en el ensueño lo creado:
¡inmenso dueño!

Creo en mi corazón, que cuando canta
hunde en el Dios profundo el franco herido,
para subir de la piscina viva
recién nacido

Creo en mi corazón, el que tremola
porque lo hizo el que turbó los mares,
y en el que da la Vida orquestaciones
como de pleamares.

Creo en mi corazón, el que yo exprimo
para teñir el lienzo de la vida
de rojez o palor y que le ha hecho
veste encendida.

Creo en mi corazón, el que en la siembra
por el surco sin fin fue acrecentando.
Creo en mi corazón, siempre vertido,
pero nunca vaciado.

Creo en mi corazón, en que el gusano
no ha de morder, pues mellará a la muerte;
creo en mi corazón, el reclinado
en el pecho de Dios terrible y fuerte.

Por siempre en mi corazón

“Ensimismada en mis pensamientos divago por los rincones del universo corriendo sin parar tras una estrella fugaz que se me escapo de las manos…, absorta con su belleza intente retenerla en el egoísmo de mis sentimientos, solo para mi, solo mía. Motivada por el miedo del sentimiento que presionaba mi pecho y me dejaba sin aire me preguntaba: luego de haber visto tanta belleza como podría ser capaz de sobrevivir sin ella??? Corrí y corrí por un camino incierto…, tropezaba y me levantaba sin perder la vista de mi estrella sintiendo en mi corazón mas y mas su lejanía, los gritos se ahogaban en mi boca, mi corazón latia sin parar, mis piernas me traicionaban pero el impulso me mantenía de pie tras ella sin perderla de vista. Mi mente era un abismo de pensamientos confusos, de miedos y temores absurdos…, mi estrella, mi estrella…, no me dejes por favor. El camino se me hizo eterno, entre túneles y recovecos tenebrosos y oscuros, corría y corría sin parar, su destello me daba fuerzas pero la tristeza de perderla me debilitaba, siento que no lo voy a lograr…, de pronto caí, presa del cansancio, de la tristeza…, mi estrella, a donde ha ido mi estrella???, levante la mirada, las lágrimas me nublaban la vista y la vi…, mi estrella, tan sublime, tan espléndida en un firmamento magnífico, mágico, majestuoso…, su belleza era infinita, perpetua. Le pregunte por que te fuiste, por que me abandonaste??? y ella con el susurro del viento en mis mejillas me contesto: no me he ido, siempre he estado contigo y estaré contigo por siempre, solo abre tu corazón…, amame en el infinito del cielo, con un amor libre, sin reproches, sin ataduras…, que el verdadero amor que sientes por mi, por siempre estará en tu corazón..”

Signoret!
Puedes seguirla por su Twitter: @signoresifis

https://signoret1980.wordpress.com/