Andrés Eloy Blanco La barca del pasado

Y ahora, vuelvo los ojos
Hacia la síntesis del canto,
Hacia la barca del pretérito,
De parda vela y el bauprés sangrado,
Tu propia barca, donde tú venías,
Piloto de ti mismo, timonel de tu barco,
Donde venía la patria recién nacida,
Como Moisés entre sus mimbres, por donde Dios quiso llevarlo.

Caracas fue la cuna
Y Angostura la eternidad.
Por los montes andaba la patria sin bautismo,
Cuando llegó a los llanos, curva de caminar,
Y entre tus aguas se fundió contigo
Y fue contigo un solo llanto y un solo rugido tenaz.
Y bajaste con ella. Te cabalgó. Su trenza
Era la espiga del escudo y tú eras el caballo sin paz.

Surcaste las tierras crucificadas
Y en Angostura le diste tu agua lustral
Y seguiste con ella: ¡allá va la república!
Y en las bocas se hace veinte patrias más
Y se asoma a tus veinte labios
Cuando se va acercando al mar
Y el mar alza en hostias su mejor espuma
Y en las veinte bocas te pone sal.

Padre del agua, Orinoco de las siete estrellas:
Cayó en tus aguas mi parábola
Como un llanto en el fondo de una mano abierta.
Si el mar te bautiza con la sal del mundo,
Río de la patria de las siete estrellas,
Mi parábola desnuda,
Mi llanto manado de una herida nueva,
Te caiga en el fondo y a la mar se vaya
Y en el mar se espume y suba en la niebla
Y en la nube viaje
Y en la montaña llueva
Y salte en la fuente y a tus aguas torne
Y arda en el brasero de tus siete estrellas

(Aguas del Orinoco, noviembre de 1927)

Aquiles Nazoa Luna de queda

Esta noche te he visto, luna de la epifania.
Desolada y remota mirabas la ciudad
desde un cielo tan triste que a mi me parecia
como recien salidos de alguna enfermedad.

Mientras por los aleros de la ciudad vacìa
ibas desparramando tu inùtil claridad,
un tiro de revòlver senò de la lejanìa
y un mundo de laridos poblò tu soledad.

Nada màs. Tu seguistes tu viaje por el cielo
con la melancolìa de una barca de hielo
que irremediablemente se perdiera en el mar.

Y yo que te miraba con ojos de jumento
te escribì esta estrofa con el presentimiento
de que tal vez màs nunca te volver a cantar.

Pero noviembre, agricultor de yedras,
conmemora en tus gàrgolas el llanto
¡Ay ciudad dibujada en piel de frutas,
por tu aire niño y por tu cielo breve,
eres caperucita en tus Kantutas y ,
al pie de tu iluminada, Blanca Nieves!

Pero tambìen,zagala de mi cuento,
con la palabra Libertad te nombro
porque te he visto, el corazòn al viento,
y el fusil de tus indios en el hombro.

¿Y qué harás damisela?

Te elegí como amiga y compañera,

idealizada musa, en su momento,

una suave mañana en primavera.

Mágicas ilusiones en el nido

día a día bañando los anhelos

sin señales de cuerpo decaído.

A pesar que el amor sigue viviendo,

alimentando unión con mil detalles,

como río sin beso de los valles

el dolor de mi amor estoy sintiendo.

Ha muerto la ternura de estos años

-la pareja real ahora somos-,

me retiro sin divas en los domos,

envuelto por la burla y los engaños

Haciéndote sentir tan deseada

-vivías en el hastío y la indolencia-,

con misterios y encantos en cascada

-por mí no te sentías  cortejada-.

¿Por qué no desnudé tu confidencia?

Fenecen fantasías en el lecho

-mentido de saciar tus exigencias-,

celoso de borrar  viejas carencias

-un puñal frío clavas en  mi pecho…-

No puedes ya aliviar serias dolencias.

Talo la negra selva de tu cuento

abriendo la cortina del silencio,

en el manto del tiempo mi lamento.

¿Y qué harás damisela?.

Tu afrenta no se irá  con la ventisca;

mi dolor no desvela,

hoy soy piedra, mañana la arenisca.

Encontraré la dama de mi cuento

la ribera y el mar,  olas y viento.

Yo seré el dulce rey, tu una plebeya;

meditará el vasallo una y mil veces

ser protagonista de tu crisopeya

@gisell_v

Agua, viento, sol y luna

Agua, bajo cielo desnudo o en guarida

refresca el manto de tierras destruidas

renaciendo las simientes cohibidas

en pradera por la aridez  imbuida.

Viento, galera de la brizna esparcida,

de verdes anemófilas  invadidas,

arquitecto de relieves sin huída,

base de murallas de agua endurecidas.

Sol, luz palpitante en tu seno nacida

reciben alegres aguas convencidas

que todas ellas no serán absorbidas

camino a nívea nube desposeída.

Luna, por lo interminable revestida,

testigo de las aguas del mar blandidas,

con mesura del tiempo comprometida,

espejo del sol en horas deslucidas.

¿Qué será de la tierra con sus partidas?

La leontina de fauna contravenida,

los matojos dormidos  en estampidas…

En esta tierra noble no habría vida.

@gisell_v

Aquiles Nazoa Julieta y sus Dos Amores

Julieta, muchachita muy coqueta,
Tiene dos caballeros de conquista:
El uno extrovertido y deportista
Y el otro soñador y mal poeta.

Mientras éste le escribe una cuarteta,
Aquél, seguramente más realista,
La invita por teléfono a que asista
Con él a una fiesta de etiqueta.

Y los domingos, mientras nuestro bardo
Con rimas pule el cupidesco dardo
Y transfiere al papel su llanto mudo,

Ella, la florecilla que él describe,
Se pasa todo el día en El Caribe
Llevando sol con su Tarzán peludo.

Luis de Góngora La flor de la Maravilla

Aprended, flores, de mí
Lo que va de ayer a hoy;
Que ayer Maravilla fuí,
Y hoy sombra mía aun no soy.

La aurora ayer me dio cuna,
La noche ataúd me dió
Sin luz muriera, si no
Me la prestara la luna.
Pues de vosotras ninguna
Deja de morir así:
Aprended, flores, de mí…

Consuelo dulce el clavel
Es a la brevedad mía;
Pues quien me concedió un día
Dos apenas le dio a él.
Efímeras del vergel,
Yo cárdena, él carmesí:
Aprended, flores, de mí…

Flor es el jazmín, y bella
No de las más vividoras;
Pues vive pocas más horas,
Que rayos tiene de estrella.
Si el ámbar florece, es ella
La flor que contiene en sí:
Aprended, flores, de mí…

Al alhelí, aunque grosero
En fragancia y en llor,
Más días ve que otra flor,
Pues ve los de Mayo entero.
Morir Maravilla quiero
Y no vivir alhelí:
Aprended, flores, de mí…

A ninguna flor mayores
Términos concede el sol,
Que al sublime girasol,
Matusalén de las flores.
Ojos son aduladores
Cuantas horas en él vi:
Aprended, flores, de mí
Lo que va de ayer a hoy;
Que ayer Maravilla fuí,
Y hoy sombra mía aun no soy.

Rafael Cadenas Rutina

Me fustigo.
Me abro la carne.
Me exhibo sobre un escenario.
Allí no ofrezco el número decisivo.
Devorarme ¡mi gran milicia!, pero soy también un armador tenaz.
Sé reunirme pacientemente, usando rudos métodos de ensamblaje.
Conozco mil fórmulas de reparación. Reajustes, atornillamientos,
[tirones, las manejo todas.
A golpes junto las piezas.
Siempre regreso a mi tamaño natural.
Me deshago, me suprimo, displicente, me borro de un plumazo y
[vuelvo a montar el carafresca.
(No se trata de rearmar un monstruo, eso es fácil, sino de devolverle a alguien las proporciones.)
Planto mi casa en medio de la locuacidad.
Me reconstruyo con un plano inefable.
Calma. Ya está. Entro a la horma.