Poema: Llámame de Cristina Díaz

llamame

Llamame

Llámame, aunque sea a esta hora de la noche
aunque ya me esté durmiendo;
llámame porque quiero escucharte
antes de dormir para poder, por esta noche,
recordarte en un sueño profundo
tan profundo que no alcanzó mi amor para llenarlo,
pero solo me basta con verte ahí,
aunque yo no esté en él.

Llámame, que quiero conversarte
no importa el tema sino tú,
tu labios aferrados al teléfono
que me transporten hasta ahí para poder,
por un mágico instante, acariciarte, besarte,
decirte repetidas veces lo que tú sabes,
desde ese día en que me transformé en ese ser,
al que tu miras fijamente todas las mañanas
y no has dejado de pensar en él.

Llámame, que no puedo dejar pasar un minuto
sin sentir si quiera tu voz.

 de Cristian Diaz

Poema: Este Amor de Cristina Díaz

este amor
 Este Amor

Este amor
complicado y sencillo
se metió en el bolsillo
de tu jumper azul.
Este amor
es el dueño del tiempo
que hace eterno el silencio
para amarnos tu y yo.
Este amor
no respeta fronteras
y agoniza la pena
cuando clava un puñal.
Este amor
se ha adueñado de todo
mi conciencia y mi modo
de perder la razón.
Este amor
que ocupó mi cabeza
y enlazó tu cintura
para hacer uno solo entre dos.
Este gran amor
enredado a tus piernas
arremete tu cuerpo sobre mi
y me da ganador.


Colaboración de Cristian Díaz
Argentina

Poemas… Ni un instante

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Revolotea en mi pensamiento
constante y atrevida tu imagen…
¡No puedo dejar de pensarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

Mi deseo, cautivo en tu piel
como el torrente en su cauce…
¡No puedo dejar de desearte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

De un segundo o una existencia,
tu ausencia, siempre intolerable…
¡No puedo dejar de extrañarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

Mi pecho no admite otro aire
que el aire que tú purificaste…
¡No puedo dejar de respirarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

El sol siembra en tu rostro
visos de un celeste paisaje…
¡No puedo dejar de mirarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

Deidad única de mi devoción,
de mi ilusión, soñado baluarte…
¡No puedo dejar de adorarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

Dueña eterna de mi corazón,
esta conclusión es inevitable…
¡No puedo dejar de amarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

(Fabián Ruiz)

Llénalo de Amor de Amado Nervo

Siempre que haya un hueco en tu vida,
llénalo de amor.
Adolescente, joven, viejo: siempre que haya un hueco en tu vida, llénalo de amor.
En cuanto sepas que tienes delante de tí un tiempo baldío, ve a buscar al amor.
No pienses: “sufriré”
No pienses: “me engañarán”
No pienses: “dudaré”
Ve, simplemente, diáfanamente, regocijadamente, en busca del amor.

¿Qué índole de amor? No importa: todo amor está lleno de excelencia y de nobleza.
Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas… pero ama siempre.
No te preocupes de la finalidad de tu amor.
El lleva en sí mismo su finalidad.
No te juzgues incompleto porque no responden a tus ternuras: el amor lleva en sí su propia plenitud.
Siempre que haya un hueco en tu vida,
llénalo de amor.

Poema: Los amantes amados


Leves rayos de luna
traspasan la barrera
elemental de los cristales
poniendo claroscuros en tu cuerpo.

Hay quietud en la casa
y en el mágico mundo
de las cosas que nos rodean.
Tan sólo yo, por los caminos
inciertos de la noche,
me acerco a ti, que duermes
el sueño complacido
de quien tiene la fuerza del amor.

Desde la calma del amante
recientemente amado,
te miro sin codicia,
pero con mucha devoción,
con infinito gozo.

Estás desnuda,
con la expresión hermosa
de una mujer amada,
una mujer que entrega
el corazón desde una
intensidad correspondida.

Me acomodo a tu lado
y arropando tu cuerpo con el mío,
escucho tu respiración
acompasada, casi musical,
hasta que el alba me bendice
con un sueño de miel, el prodigioso
sueño de quien se siente amante,
amado y satisfecho.

Del libro “Gotas de hielo”

Poema de Amor: Lejos…

Lejos, estás lejos
aunque te siento, incluso te beso
a pesar de que puedo mirarte,
sigues lejos, cada instante más lejos
es extraña mi añoranza de ti,
porque estás aquí
pero no estás aquí: estás lejos de mi.
¿Qué te puedo decir que no sepas?
Podría enumerar tus virtudes,
y no acabaría a tiempo,
podría relatar mis añoranzas,
pero no te añoro si existes,
podría incluso morir de amor,
pero muerto aún seguiría amándote.

Andrés Eloy Blanco La barca del pasado

Y ahora, vuelvo los ojos
Hacia la síntesis del canto,
Hacia la barca del pretérito,
De parda vela y el bauprés sangrado,
Tu propia barca, donde tú venías,
Piloto de ti mismo, timonel de tu barco,
Donde venía la patria recién nacida,
Como Moisés entre sus mimbres, por donde Dios quiso llevarlo.

Caracas fue la cuna
Y Angostura la eternidad.
Por los montes andaba la patria sin bautismo,
Cuando llegó a los llanos, curva de caminar,
Y entre tus aguas se fundió contigo
Y fue contigo un solo llanto y un solo rugido tenaz.
Y bajaste con ella. Te cabalgó. Su trenza
Era la espiga del escudo y tú eras el caballo sin paz.

Surcaste las tierras crucificadas
Y en Angostura le diste tu agua lustral
Y seguiste con ella: ¡allá va la república!
Y en las bocas se hace veinte patrias más
Y se asoma a tus veinte labios
Cuando se va acercando al mar
Y el mar alza en hostias su mejor espuma
Y en las veinte bocas te pone sal.

Padre del agua, Orinoco de las siete estrellas:
Cayó en tus aguas mi parábola
Como un llanto en el fondo de una mano abierta.
Si el mar te bautiza con la sal del mundo,
Río de la patria de las siete estrellas,
Mi parábola desnuda,
Mi llanto manado de una herida nueva,
Te caiga en el fondo y a la mar se vaya
Y en el mar se espume y suba en la niebla
Y en la nube viaje
Y en la montaña llueva
Y salte en la fuente y a tus aguas torne
Y arda en el brasero de tus siete estrellas

(Aguas del Orinoco, noviembre de 1927)

Aquiles Nazoa Luna de queda

Esta noche te he visto, luna de la epifania.
Desolada y remota mirabas la ciudad
desde un cielo tan triste que a mi me parecia
como recien salidos de alguna enfermedad.

Mientras por los aleros de la ciudad vacìa
ibas desparramando tu inùtil claridad,
un tiro de revòlver senò de la lejanìa
y un mundo de laridos poblò tu soledad.

Nada màs. Tu seguistes tu viaje por el cielo
con la melancolìa de una barca de hielo
que irremediablemente se perdiera en el mar.

Y yo que te miraba con ojos de jumento
te escribì esta estrofa con el presentimiento
de que tal vez màs nunca te volver a cantar.

Pero noviembre, agricultor de yedras,
conmemora en tus gàrgolas el llanto
¡Ay ciudad dibujada en piel de frutas,
por tu aire niño y por tu cielo breve,
eres caperucita en tus Kantutas y ,
al pie de tu iluminada, Blanca Nieves!

Pero tambìen,zagala de mi cuento,
con la palabra Libertad te nombro
porque te he visto, el corazòn al viento,
y el fusil de tus indios en el hombro.

¿Y qué harás damisela?

Te elegí como amiga y compañera,

idealizada musa, en su momento,

una suave mañana en primavera.

Mágicas ilusiones en el nido

día a día bañando los anhelos

sin señales de cuerpo decaído.

A pesar que el amor sigue viviendo,

alimentando unión con mil detalles,

como río sin beso de los valles

el dolor de mi amor estoy sintiendo.

Ha muerto la ternura de estos años

-la pareja real ahora somos-,

me retiro sin divas en los domos,

envuelto por la burla y los engaños

Haciéndote sentir tan deseada

-vivías en el hastío y la indolencia-,

con misterios y encantos en cascada

-por mí no te sentías  cortejada-.

¿Por qué no desnudé tu confidencia?

Fenecen fantasías en el lecho

-mentido de saciar tus exigencias-,

celoso de borrar  viejas carencias

-un puñal frío clavas en  mi pecho…-

No puedes ya aliviar serias dolencias.

Talo la negra selva de tu cuento

abriendo la cortina del silencio,

en el manto del tiempo mi lamento.

¿Y qué harás damisela?.

Tu afrenta no se irá  con la ventisca;

mi dolor no desvela,

hoy soy piedra, mañana la arenisca.

Encontraré la dama de mi cuento

la ribera y el mar,  olas y viento.

Yo seré el dulce rey, tu una plebeya;

meditará el vasallo una y mil veces

ser protagonista de tu crisopeya

@gisell_v