Los ingredientes mágicos del amor

El amor es una emoción humana tan fuerte que los expertos lo estudian constantemente. Han descubierto que el amor tiene tres cualidades principales:

  1. Atracción: es la parte “química” del amor. Se refiere al interés o deseo físico —o incluso sexual— que se experimenta por otra persona. La atracción es la responsable de las ganas que tenemos de besar y abrazar al objeto de nuestro afecto. La atracción también es lo que subyace a esa mezcla de turbación, nerviosismo y excitación que experimentamos cuando esa persona está cerca.
  2. Intimidad: es el vínculo que desarrollamos cuando compartimos con una persona pensamientos y sentimientos que no compartimos con nadie más. Cuando experimentas esa sensación de intimidad con tu novio o novia, te sientes apoyado, cuidado, considerado y aceptado tal y como eres. La confianza es un componente esencial de la intimidad.
  3. Compromiso: es la promesa o decisión se seguir al lado de esa persona a pesar de los altibajos que pueda haber en la relación.

Estas tres cualidades del amor se pueden combinar de formas diferentes en distintos tipos de relaciones. Por ejemplo, la intimidad sin atracción define el tipo de amor que sentimos por nuestros mejores amigos. Compartimos secretos y experiencias personales con ellos, los apoyamos y sabemos que podemos contar con ellos. Pero no experimentamos un interés romántico por ellos.

La atracción sin intimidad es más como un encaprichamiento o enamoramiento. Te sientes atraído físicamente por alguien pero no conoces suficientemente a esa persona como para tener la intimidad derivada del hecho de compartir sentimientos y experiencias personales con alguien.

El amor romántico surge cuando se combinan la atracción y la intimidad. Muchas relaciones se desarrollan a partir de una atracción inicial (un enamoramiento o “amor a primera vista “) y luego evolucionan hacia la intimidad. También puede ocurrir que la intimidad de una amistad evolucione hacia la atracción, cuando dos personas se dan cuenta de que su relación no es solo de amigos y que han empezado a sentir un interés romántico mutuo.

A una persona que se enamora por primera vez le puede costar bastante detectar la diferencia entre los sentimientos intensos y nuevos de la atracción física y la mayor intimidad que se asocia al hecho de estar enamorado.

Es posible mantener vivo el romance en el matrimonio

 
Durante el noviazgo, el romance es algo que parece fluir naturalmente. Sin embargo, con el correr de los años de vida matrimonial va disminuyendo. Pero el romance es un ingrediente esencial en una relación fuerte. La mayoría de las mujeres admiten que este elemento falta en sus hogares, y la mayoría de los hombres confiesan su incapacidad y sus fracasos al tratar de suplirlo.
Por cierto, el romance no es algo de nuestros días. Ha sido el tema de historias desde que existe el tiempo. Pero con las imágenes distorsionadas que el cine nos ha dado de lo que es la intimidad, no es de sorprenderse que a muchos de nosotros nos resulte difícil mantener el romanticismo en nuestra vida. Aunque no parezca ser algo tan importante como la conversación significativa, o como la manera de mantener abierto el espíritu de una persona, el romance es un elemento esencial para construir la clase de relación amorosa y duradera de la que hemos estado hablando.
El romance encuentra su lugar en un matrimonio justo entre las páginas que ilustran al amor como una decisión de nuestra voluntad, y la relación sexual que involucra nuestros sentimientos y emociones. En muchos aspectos, el romance es el puente entre ambos. Es una manera importante de expresar honor a nuestro cónyuge, y provee las bases para una vida sexual significativa.
Poéticamente, podríamos decir que el romance es la llama que arde en la vela del amor incondicional; es el acto de honor que suaviza y refresca un matrimonio como una suave lluvia de primavera, y es la tierra fértil en la cual crece la pasión. Pero para aquellos que no somos expertos en poesía, ¿qué es el romance en lenguaje de todos los días?
El romance es el acto que mantiene vivo el espíritu del noviazgo mucho después del día de la boda. Dicho de otra manera, el romance es una amistad íntima que se celebra con expresiones de amor reservadas solamente para el cónyuge.
Continuará…

Navegando

Por las olas de tu cuerpo

en las tormentas de nuestro deseo

en la calma de nuestro amor

navego… en el mar abierto de tu entrega

Mansamente… entre sus pasajes

en los contornos de sus playas

en las aguas rasas…

en las aguas profundas

Zambullo en sus sensaciones

provoco turbillones…

soy tragado por ellos

y con ellos me confundo.

Envolviendome en sus aguas

en el movimiento de las olas

en este sube y baja que me atonta

en este mar de tu cuerpo vibrante

En este calor que quema

en esta brisa que envuelve

en este columpiar que inhebría

en este cuerpo flamante

Que me traga, me moja

susurra en las espumas escaldantes

suplicantes, exigentes…

humildemente… carentes

Por una playa de placer

que navegante, paciente

participante… te conduciré

despues de todas tus playas navegar

Cada rincón explorar, sondar

profundamente alcanzar

sus misterios, sus rutas

sus secretos para

Al descargar mi placer

sea en el calor de tus ansias

en el seno de tus corrientes

efervescentes, vibrantes

Torrentes… que en ondas calientes

nos conducen… a las playas

del amor que relaja

del amor navegante…

gratificante

Joe’A

Derechos Autorales Reservados

©Traducción al español por Meg*


Poema de Amor: Lejos…

Lejos, estás lejos
aunque te siento, incluso te beso
a pesar de que puedo mirarte,
sigues lejos, cada instante más lejos
es extraña mi añoranza de ti,
porque estás aquí
pero no estás aquí: estás lejos de mi.
¿Qué te puedo decir que no sepas?
Podría enumerar tus virtudes,
y no acabaría a tiempo,
podría relatar mis añoranzas,
pero no te añoro si existes,
podría incluso morir de amor,
pero muerto aún seguiría amándote.

¿Y qué harás damisela?

Te elegí como amiga y compañera,

idealizada musa, en su momento,

una suave mañana en primavera.

Mágicas ilusiones en el nido

día a día bañando los anhelos

sin señales de cuerpo decaído.

A pesar que el amor sigue viviendo,

alimentando unión con mil detalles,

como río sin beso de los valles

el dolor de mi amor estoy sintiendo.

Ha muerto la ternura de estos años

-la pareja real ahora somos-,

me retiro sin divas en los domos,

envuelto por la burla y los engaños

Haciéndote sentir tan deseada

-vivías en el hastío y la indolencia-,

con misterios y encantos en cascada

-por mí no te sentías  cortejada-.

¿Por qué no desnudé tu confidencia?

Fenecen fantasías en el lecho

-mentido de saciar tus exigencias-,

celoso de borrar  viejas carencias

-un puñal frío clavas en  mi pecho…-

No puedes ya aliviar serias dolencias.

Talo la negra selva de tu cuento

abriendo la cortina del silencio,

en el manto del tiempo mi lamento.

¿Y qué harás damisela?.

Tu afrenta no se irá  con la ventisca;

mi dolor no desvela,

hoy soy piedra, mañana la arenisca.

Encontraré la dama de mi cuento

la ribera y el mar,  olas y viento.

Yo seré el dulce rey, tu una plebeya;

meditará el vasallo una y mil veces

ser protagonista de tu crisopeya

@gisell_v

Amor y Matrimonio

Una noción muy extendida acerca de estos dos términos, el amor y el matrimonio, sostiene una aproximación tan significativa que bien pudieran presentarse casi como sinónimos, como elementos hermanados que se dirigen en la misma dirección, ya que, además, ambos parecen brotar o aparecer desde las mismas motivaciones para colmar idénticas necesidades humanas.

Pero como sucede en infinidad de ocasiones, muchas creencias populares sólo se mantienen a través de hacer constar la presencia de un mito, independientemente de que estemos ante una superstición o ante un clamor de muchos ciudadanos.

El matrimonio es una institución social, y nada tiene en común con el amor, nada, excepto el antagonismo en el que ambos puedan verse inmersos. Ello no elimina la posibilidad, claro está, de que existan parejas que hayan accedido a dicha unión impregnados por la esencia del amor. Pero, la justificación de la celebración de dicha convención responde a una especie de impuesto que se paga al cercano círculo social que rodea a aquellos que acceden a formalizar dicho encuentro. Por lo tanto, sin negar que algunos matrimonios estén basados en el amor, y que este pueda también perdurar mientras estén casados, hemos de matizar que lo mismo puede suceder sin que nos sometamos a la práctica de ese acuerdo o pacto social.

Por otra parte, no parece sostenerse la hipótesis de que el amor pueda ser fruto del matrimonio. Es un hecho extraño que el proceso del enamoramiento se produzca una vez que la pareja haya contraído matrimonio. Más bien, lo que se produce no es sino una especie de acomodación a una nueva etapa que, poco a poco, va minando le espontaneidad que caracteriza al sentimiento amoroso.

El matrimonio es un arreglo económico en el que se ponen de manifiesto las cláusulas de un “seguro de vida” que, además, perdurará hasta la muerte de una de las dos partes.

El amor va unido al proceso de cambio social. ¿Por qué se enamoran y se casan las personas?. La respuesta parece obvia a primera vista. Parece del todo natural que una pareja que se enamora desee formar un hogar, y que busquen su realización personal y sexual en su relación. Sin embargo, este punto de vista, que parece ser evidente de por sí, es de hecho bastante raro. La idea del amor romántico no se extendió en occidente hasta fecha bastante reciente, y no ha existido jamás en la mayoría de las otras culturas. Sólo en los tiempos modernos el amor, el matrimonio, y la sexualidad se han considerado íntimamente ligados entre sí.

En la Edad Media, y durante siglos después de ella, las personas se casaban para perpetuar la posesión de un título o de una propiedad en manos de la familia, o para tener hijos que trabajaran en la granja familiar. Existían relaciones sexuales fuera del matrimonio, pero en estas no intervenían demasiado los sentimientos que asociamos con el amor, tal y como hoy lo entendemos.

“El casamiento podrá tener el poder de conducir el caballo a la fuente de agua, pero jamás pudo obligarlo a beber”.

FUENTE ARTICULO:
José Luis Vázquez Doménech
Sociólogo

sociologia-del-amor@hotmail.com

Agua, viento, sol y luna

Agua, bajo cielo desnudo o en guarida

refresca el manto de tierras destruidas

renaciendo las simientes cohibidas

en pradera por la aridez  imbuida.

Viento, galera de la brizna esparcida,

de verdes anemófilas  invadidas,

arquitecto de relieves sin huída,

base de murallas de agua endurecidas.

Sol, luz palpitante en tu seno nacida

reciben alegres aguas convencidas

que todas ellas no serán absorbidas

camino a nívea nube desposeída.

Luna, por lo interminable revestida,

testigo de las aguas del mar blandidas,

con mesura del tiempo comprometida,

espejo del sol en horas deslucidas.

¿Qué será de la tierra con sus partidas?

La leontina de fauna contravenida,

los matojos dormidos  en estampidas…

En esta tierra noble no habría vida.

@gisell_v