¿Amor duradero o aventura amorosa?

El tercer ingrediente de una relación amorosa, el compromiso, consiste en querer y decidir permanecer juntos como pareja en el futuro — a pesar de cualquier cambio o desafío que pueda plantearnos la vida.
A veces, las parejas de adolescentes que se enamoran en secundaria desarrollan relaciones duraderas en las que el compromiso es un elemento fundamental. De todos modos, muchas relaciones no duran. Pero eso no obedece a que los adolescentes no sean capaces de amar profundamente.

Típicamente, los adolescentes tienen relaciones más cortas porque la adolescencia es una etapa en que se buscan instintivamente muchas experiencias diferentes y se prueban muchas cosas diferentes. Se trata de descubrir quién es uno, qué valora y qué quiere conseguir en la vida.

Otro motivo de que se tienda a tener relaciones más cortas durante la adolescencia es porque las cosas que deseamos obtener en una relación romántica cambian a medida que nos vamos haciendo mayores. En plena adolescencia —sobre todo en los chicos—, las relaciones se basan principalmente en la atracción física. Pero, en torno a los veinte años, se valoran más las cualidades internas de la persona. Las adolescentes consideran la intimidad como el ingrediente más importante del amor— ¡aunque tampoco tienen ningún inconveniente en echarse un novio que sea mono!

Durante la adolescencia, las relaciones sentimentales se establecen sobre todo para pasárselo bien. Salir con alguien puede parecer una estupenda oportunidad de ir a sitios y hacer cosas divertidas. Salir con alguien también puede ser una forma de encajar en el grupo de amigos. Si todos tus amigos salen con alguien, es posible que te sientas presionado a echarte novio o novia.

Para algunas personas, salir con alguien es una cuestión de estatus. Puede parecer como otra versión de las camarillas: la presión por salir con la persona “adecuada” en el grupo “adecuado” puede hacer del hecho de salir con alguien algo mucho menos divertido de lo que debería ser —¡y que tiene muy poco que ver con el amor!

Sin embargo, a finales de la adolescencia, las relaciones amorosas no se establecen tanto para tener alguien con quien salir y pasárselo bien o para encajar en el grupo. La intimidad, el hecho de compartir algo con otra persona y la confianza adquieren más importancia tanto para los chicos como para las chicas. En torno a los veinte años, la mayoría de chicas y chicos valoran el apoyo, la intimidad y la comunicación, aparte de la pasión. Es entonces cuando empiezan a pensar en encontrar a alguien con quien comprometerse a largo plazo —un amor duradero.

 

Tips que harían del amor algo más fácil

Por:YANNINA THOMASSINY

El amor es muy complicado porque nos hemos impuesto reglas que interfieren con el gozo y la libertad. Suponiendo que nuestra perspectiva cambiara, ¿qué pasaría si nos quitáramos estas ideas de encima?, seguro el mundo fluiría con facilidad. Soñemos un poco:

1- No agregarse a Facebook

La gran mayoría de los pleitos novieros son por las redes sociales. Tenemos un concepto equivocado de exclusividad. Queremos vigilar a quién agregan, con quién conviven y hasta quién escribe en su muro. Es completamente absurdo. Nuestra pareja no llegó a nuestras vidas sin un historial previo. Ya no estamos en 1820.

Si no nos tuviéramos que agregar todo sería más sencillo. Recuperaríamos el 50% de nuestro tiempo. No más stalkear, no más hacer perfiles secretos.

2- No pelar las dobles palomitas de Whatsapp

Si no hiciéramos caso de esta indicación de mensaje checado y no checado nuestros niveles de estrés se reducirían en un 80%. Dejaríamos de reclamar atención cuando están ocupados y no tendríamos malviajes sobre si nos están evadiendo o no.

3- Amigos(as) del sexo opuesto bienvenidos

Quién sabe quién nos dijo que las amistades del sexo opuesto, después del noviazgo quedan prohibidas. Tener pareja no significa contrato de exclusividad amistosa. Ser fiel es punto y aparte.

Si no tuviéramos celos de los(as) amigos(as) del sexo opuesto seríamos libres y no sufriríamos con chaquetas mentales innecesarias.

4- Bye a las suegras

Hay quienes tienen una suegra increíble, pero el otro 90% no. Así que imaginar que no existieran es maravilloso. Evitaríamos pleitos por compromisos a los que no queremos asistir, criticas que no queremos escuchar y corajes porque su familia no resulta lo que queríamos que fueran.

5- Detalles sin importancia

Siempre queremos recibir cosas que no llegan. Presentes que nos llenen de ilusión y felicidad y si la pareja no lo hace peleamos.

Si estos no importaran ahorraríamos mucho dinero, tiempo y esfuerzo. Dejaríamos de ser parte de una sociedad consumista que basa sus relaciones en objetos materiales. Aprenderíamos a darle valor a lo que realmente tiene valor y nos dejaríamos de jaladas.

6- La forma física en segundo plano

Cuantas veces hemos desperdiciado oportunidades increíbles por dejarnos llevar por el físico. Existen personas con gran potencial ocultos bajo un físico no tan atractivo. Si dejáramos de pensar en el cuerpo como objeto de deseo nuestro horizonte tendría más posibilidades. Sería más fácil conseguir pareja y vivir sin inseguridades.

El sexo sería más desinhibido y sin preocupaciones.

7- No anhelar una boda

Formalizar siempre ejerce presión, freakea a la pareja y llena la cabeza de miedos. Si no tuviéramos que cumplir con estos requisitos sociales no gastaríamos en una fiesta ni nos estresaríamos por el qué dirán. Aunque debemos aceptarlo, todos amamos las bodas y queremos que nuestros amigos nos sigan invitando.

8- Compartir sin límites

La liberación femenina y la igualdad de género no estarían involucrados con este tema, porque a final de cuentas no tienen nada que ver. Es muy incómodo ver quién paga qué o si uno cooperó más que otro. Todo sería más sencillo si el dinero de los dos fuera de los dos. ¿Saben cuántos problemas evitaríamos?, ¿cuántos divorcios se ahorrarían? Votamos porque este sea el punto número uno.

9- Dejar ser

Tratamos de que nuestra pareja se convierta en todo lo que nosotros somos. Queremos que sean educados, respetuosos y llenos de principios morales. El grave error es que peleamos por tratar de corregir lo que son y no entendemos que la gente no cambia. Si dejáramos de intentar que nuestra pareja sea un clon nuestro, los videojuegos, la toalla tirada y los hábitos alimenticios no serían problemas. ¡Qué felicidad!.

10- No contar los meses

Que belleza dejarnos de preocupar por la fecha en la que vivimos, por no tener tiempo para comprar regalos o por ser cada día más originales. Dejar de contar meses es la solución a todos nuestros problemas. Seríamos más alivianados y menos ridículos, suena muy ñoño eso de: “llevo 2 meses, 3 días y cuatro horas con mi gordito”. ¡Auxilio!.

Pautas para la Convivencia en Pareja

Aquí están los siete principios de convivencia de pareja, según la ecología emocional. El objetivo es crear las mejores condiciones posibles para amar y para poder ser amado.

Autonomía Personal.

Cada persona debe ser ella misma y trabajar para conocerse y ser autónoma. Cada uno debe luchar y poner los medios para convertir en realidad su proyecto vital y los sueños que contiene. Cada persona es única.

Prevención de Dependencias.

No hagas de “madre” o de “padre” con tu pareja. No la sobreprotejas ni pienses, hables o hagas cosas en su lugar. No le digas siempre lo que tiene que hacer. Crea un espacio de libertad donde cada uno asuma sus responsabilidades de cuidado propio.

Sembrar lo Positivo – Feed Back.

Todo lo positivo que sembramos a nuestro alrededor se nos retribuye con creces. Si sembramos en nuestra relación de pareja alegría, agradecimiento, ternura, empatía, comunicación, amor, generosidad, comprensión, independencia; creamos un entorno emocional que da sus frutos. En cambio el egoísmo, el malhumor, el enfado, el pesimismo, la queja, la crítica, los celos, la desconfianza; contaminarán la relación.

Moralidad Natural.

No hagas a tu pareja aquello que no quieres que te hagan a ti, esa es la ley de oro. Suena lógico, pero esto se suele olvidar. No controlen, no se quejen constantemente, no se infravaloren, no se griten, no se juzguen.

La Individualidad y la Diferencia.

Somos diferentes y esa es precisamente una riqueza para una relación. Hay que respetar los diferentes gustos y nunca imponer los propios. Escuchar a la pareja para ir descubriendo sus gustos y preferencias y así poder compartir con nuestro par, y no hacer de las diferencias una batalla campal.

Previamente aplicar los principios en uno.

No intentes salvar a los demás antes de haberte salvado a ti mismo. No puedes dar amor si no te amas. No puedes dar tiempo de calidad, si no se da a si mismo calidad de tiempo. No puedes sonreírle, si no tiene en su propia vida nada por qué sonreír. No podrás colaborar en la felicidad de nadie, si esa persona no se responsabiliza de construir su propia felicidad. Primero empecemos por nosotros mismos, y luego podremos dar todo lo que cosechemos.

Hacer Limpieza .

Nuestro reto es responsabilizarnos de nuestra propia vida, de nuestros actos. Para conseguirlo debemos proporcionar los espacios de relación adecuados para evolucionar y mejorar como personas. Somos responsables de nuestra elección de pareja y de la decisión de continuar o no con ella. Si nuestra relación nos provoca mucho sufrimiento y disminuye nuestra autoestima; si reduce nuestro mundo y nuestras posibilidades de ser y de relacionarnos, tenemos el deber de “hacer limpieza” y finalizar la relación.

Recopilado del libro “Juntos pero no atados, la pareja emocionalmente ecológica” de Jaume Soler y M. Mercé.

Como mantener el amor

Muchas personas creen imposible triunfar en sus relaciones afectivas. No importa cuánto éxito puedan haber alcanzado en otros aspectos de su existencia, sus vidas amorosas son un capítulo aparte.

Aunque una relación pueda comenzar maravillosamente, siempre existe el temor de que surjan dificultades que cambien los sentimientos. Cuando esto ocurre, cuando las cosas se alteran, como naturalmente ocurre, se preguntan “¿qué ha ido mal? ¿qué pasó con el amor?”

Nada ha ido mal. El cambio es natural e inevitable. No significa que el amor haya muerto. Esta idea equivocada sobre el amor demuestra que no conocemos el amor verdadero o cómo hacerlo crecer a pesar de los altibajos. Para tener éxito en el amor, debemos comprender los hechos inherentes a él.

La pareja perfecta:

Cuando nos enamoramos, creemos haber encontrado a la “persona perfecta”. Proyectamos en ella innumerables cualidades y ocultamos sus defectos. Muchas personas sienten que finalmente han descubierto a aquél que les dará el amor y la aceptación que han buscado toda la vida.

Ésta es una demanda demasiado pesada para una persona. Cuando nuestra pareja no cumple con esta demanda, sentimos que nos ha fallado. Pero lo que en realidad nos causa dolor son las exigencias irreales que le hemos hecho.

Consejo 1:

Revise con cuidado sus expectativas acerca de su pareja. ¿Se está preparando usted para el fracaso?
Comprenda que nadie puede darle todo lo que necesita para sentirse completo. Usted debe saber quién es en realidad y aprender a sentirse bien con usted mismo. Ante todo, usted debe convertirse en su mejor amigo para sentirse satisfecho con otra persona.

Cuando surge la realidad:

Otro motivo de decepción surge cuando, luego de un tiempo, la realidad se instala en la vida amorosa. Descubrimos cosas sobre nuestra pareja, vemos aspectos que no habíamos notado antes. Para algunos es difícil seguir creyendo que ésa es la persona de sus sueños. Comienzan a surgir dudas y preguntas.
A menudo sentimos el deseo de “cambiar” a nuestra pareja para que cubra nuestras necesidades.
Pero deténgase un momento y piénselo bien: la otra persona no existe sólo para cumplir sus sueños y necesidades. Eso no es amor; es utilizar a otro como un objeto para satisfacer los propios deseos. Y esto le causará dolor.

Consejo 2:

Nadie debe cambiar para que usted lo ame. Ni usted debe cambiar para merecer el amor de otra persona. Nunca se cambia lo suficiente como para complacer al otro. Para mantener vivo el amor, debe aprender a querer y aceptar a su pareja y a usted mismo tal como son.

Amar es un verbo:

Crece, se abre, cambia. Se desarrolla a través de nuestras acciones, no importa lo que sintamos momentáneamente. Los caprichos son pasajeros, un pico al que muchos se hacen adictos.

“Un sentimiento que ahora está presente y al minuto siguiente desaparece, no es amor”. (Kabir)

Pasos para llegar al amor:

He aquí algunas acciones que podemos realizar para que nuestras relaciones afectivas crezcan fuertes y felices. Están basadas en verdades simples sobre el amor. Si construye su relación sobre esta base, la verá prosperar.

1) Tómese un momento para examinar lo que ocurre frente a sus ojos. Analice qué espera de su pareja. Considere si sus exigencias son razonables. Hay quien siente que no puede amar a alguien si no satisface todas sus necesidades. Esta demanda le pone obstáculos para conseguir lo que desea. Deponga alguna de esas exigencias. Para empezar, déjela de lado al menos durante un día (recuerde que puede retomarla cuando quiera). Vuelva a intentarlo un día más. Cuanto más tiempo lo practique, más feliz se sentirá. Y dejará lugar para nuevas posibilidades y nuevas satisfacciones.

2) Deje de jugar. Mucha gente se queja de que no es amada. La razón es que pierde tanto tiempo “jugando” con su pareja, que ésta nunca sabe con quién está tratando o qué necesita en realidad. Descubra a qué está jugando con su pareja, y qué juego espera que ella juegue con usted. Vea si está enamorado de la otra persona o del juego que ambos están jugando ahora mismo. Abandone los juegos y sea usted mismo. Usted merece amor tal como es. Los juegos se interponen en su camino.

3) La posesividad es otro obstáculo en la construcción del amor. Absorber a nuestra pareja hace que no se sienta libre para ser quien es y para crecer. Otórguele a su pareja tiempo y espacio para sí misma. Cuando él / ella deba marcharse, déjelo marchar. No interprete esto como una experiencia de rechazo o pérdida. Dele espacio para crecer y desarrollarse. Esto siempre se interpreta como un acto de amor. Cuanto más libres dejamos a los demás, más libres nos volvemos nosotros mismos.

Como evitar una separación

Una de las preguntas más frecuente que nos hacen los lectores es: “¿Cómo puedo evitar que mi pareja me abandone?” No hay una respuesta sencilla para este problema, o no habría separaciones. Cada situación es diferente y a veces las rupturas son inevitables.

Sin embargo, no siempre es éste el caso, y hay algunas medidas que usted puede tomar antes de llegar al punto de la separación o el divorcio. En este artículo les comentamos las más importantes:

Comuníquese:

La comunicación es esencial. Si cada vez que usted intenta expresarle sus sentimientos a su pareja acaban riñendo, trate de explicárselo mediante una carta. Relea lo que ha escrito. Si encuentra pequeños detalles que no vale la pena considerar, elimínelos. Intente encontrar las verdaderas fuentes detrás de sus palabras. Por ejemplo, los celos: ¿está usted celoso porque sabe que su pareja lo engaña, o necesita profundizar en las razones? ¿Fue engañado en el pasado y ahora no confía en nadie? ¿Su pareja lo hace sentir seguro o no? Una vez que comprenda cuáles son los motivos de sus celos, podrá comenzar a solucionar el problema.

Evite hacer acusaciones:

Acérquese a su pareja con calma, sin ponerse a la defensiva. Cuéntele cuál es su problema. No lo acuse, o se pondrá también a la defensiva y acabarán riñendo. Si cree que es más fácil para usted escribirle una carta, hágalo. No esté presente observando su reacción mientras la lee. Déjele procesar lo que usted le ha dicho.
Nuevamente, no haga acusaciones. Dígale que usted quiere mejorar la relación. Haga sugerencias para AMBOS, no sólo para su pareja. Asegúrese que ha llegado al centro del problema y que no se está quedando sólo en el síntoma. Evite insultar a su pareja durante las peleas. Jugar sucio se convertirá en un hábito y al final alguno de los dos dirá algo que el otro no podrá olvidar, o lo que es peor, no podrá perdonar.

Dígale a su pareja por qué la ama:

No una vez sino a menudo. Puede tratarse de un simple cumplido sobre su apariencia. Su pareja necesita saber que usted la estima. No asuma que ya lo sabe. Todos necesitamos que nos recuerden que somos amados.
Sea solidario. Busque la manera de darle a su pareja lo que más necesita. Incluso si no le expresan a usted, puede adivinarlas si presta atención. Hay personas a las que les resulta difícil pedir lo que necesitan, pero hay algunas pistas. Si no está seguro, pregúntele.

No se olvide de usted:

Si cree que sus necesidades no están satisfechas, busque la manera de decírselo a su pareja. Si se siente desdichado, acabará culpando a su pareja de ello. Es mucho más fácil explicarle, de un modo positivo, lo que usted necesita.

No trate de resolver un problema cuando está enfadado:

Tómese el tiempo necesario para calmarse. Sé que esto puede parecer imposible a veces, pero piénselo. ¿Acaso pueden resolver algo mientras están insultándose el uno al otro?

Reserven un rato para estar solos:

Si no es una vez a la semana, que sea al menos una al mes. Este momento debe constituir un tiempo de calidad, de intimidad, que ambos estén de acuerdo en compartir. Reserve un día específico de la semana y, uno cada vez, planifiquen qué harán en ese rato.

Discutan las decisiones que atañen a la pareja:

Traten de encontrar una solución que conforme a ambos. Nunca tome una decisión importante que pueda afectar a los dos sin hablar con su pareja antes.

No mienta:

Todos mentimos de vez en cuando. Es parte de nuestra naturaleza. Pero esto no es una excusa para que le mienta a su pareja. Cada vez que le pillen en una mentira, perderá un poco más de la confianza del otro. Una relación sana requiere confianza. Nunca, nunca mienta sobre las cosas que son importantes para la pareja. Es preferible “aguantar la tormenta” cuando confiese que ha hecho algo mal, que ser sorprendido mintiendo.

Reconozca el momento de decir adiós:

Sepa cuándo ha llegado el momento de marcharse y rompa con su pareja. No permita que nadie lo use o abuse de usted. La mayoría de los problemas de pareja se pueden solucionar si ambos miembros hacen un esfuerzo para mejorar las cosas. Pero hay excepciones. Si la relación se torna abusiva, es tiempo de dejarla. No espere que las cosas cambien: ¡márchese! Si en el futuro la otra persona verdaderamente cambia, usted puede reconsiderarlo y volver con ella.

Otro factor de ruptura es la infidelidad. Si su pareja lo ha engañado con otro y aún así siguen juntos, es muy probable que la confianza que sostenía a la pareja desaparezca. No digo que no pueda sobrellevarlo, pero le costará mucho esfuerzo a ambos, y su pareja deberá dejar definitivamente la otra relación. Nunca le dé más de una oportunidad de hacerlo, o usted se estará involucrando en una peligrosa serie de altibajos emocionales. Si su pareja ve que puede engañarlo y usted lo perdona cada vez, ¿por qué querría cambiar?

Qué clase de amor le das a su pareja – Parte II

Hay que dar, incondicionalmente, desde la abundancia y no desde la carencia, para lograr que el otro reciba nuestro amor. Así recibiremos en compensación el amor que todos necesitamos.

Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que se va debe volver. En realidad, dar es lo mismo que recibir. Cuanto más demos más recibiremos porque mantendremos la abundancia circulando en nuestra vida. En realidad, todo lo que tiene valor en nuestra vida se multiplica únicamente cuando es dado; pero cuando es dado desinteresadamente, con amor. Si al dar sentimos que hemos perdido algo, lo dado no ha sido dado en realidad, y entonces no generará abundancia ni compensación alguna.

Al dar y recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe. La felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto genera abundancia. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón. Por tanto, el acto de dar debe ser alegre. Debe darse con alegría y con una actitud mental de desprendimiento, de desapego.

La mejor manera de poner a funcionar este proceso de circulación del dar-recibir, con nuestra pareja o con cualquier persona, es tomando la decisión de que cotidianamente o cada vez que podamos, le daremos algo: una flor, una tarjeta que exprese nuestro amor, un cumplido o una oración.

No es necesario de que sean cosas materiales. Obsequios como dar afecto, aprecio, atención, amor, son algunos de los más preciados por nuestra pareja y no cuestan nada. Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar. Esta forma de generosidad silenciosa es muy poderosa.

En realidad la práctica del dar y del recibir es muy sencilla: si deseamos alegría, démosle alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor. Si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza. Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida, aprendamos a desearle en silencio a todo el mundo todas las cosas buenas de la vida. Cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto es también alegría y éxito.

Si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. Es lógico pensar entonces que debemos aprender tanto a dar a nuestra pareja, como a recibir de ella, si queremos conservarla.

Qué clase de amor le das a su pareja – Parte I

A la hora de hacer sentir nuestro amor a la pareja, lo importante, no es lo mucho que demos. Lo que cuenta es que lo que estemos dando sea lo que el otro espera recibir y que lo que demos, lo hagamos desde el corazón, sin esperar nada a cambio, para no cargar al otro con la deuda del agradecimiento, que después, le cobraremos con altos intereses, especialmente, cuando no satisface nuestras expectativas de retribución.

Una de las características más importantes de una persona madura es su capacidad de compartir lo que posee. No podemos dar de lo que carecemos, es algo que comúnmente escuchamos y es verdad, por eso es importante dar desde la abundancia y no desde la carencia.

Si usted cuenta con trescientos pesos para el bus y alguien le pide cien pesos, sería bastante duro dárselos, pues implicaría irse a pie. Pero si usted cuenta para el bus con mil pesos y alguien le pide cien, no afectaría para nada la posibilidad de irse en el bus.

Recibir cien pesos a costa del sacrificio del otro no es lo mismo que recibirlos sin consecuencias negativas para el otro, porque le sobra. En el primer caso, es inevitable quedar en deuda y en el segundo, quizás estemos liberados de la gratitud. El amor es libre, sin condiciones, se da simplemente por el deseo de dar.

No esperemos a que lleguen los momentos especiales para dar amor. No existen, es algo que tiene que ver con el aquí y el ahora. Es un asunto de cada momento y no está limitado exclusivamente al componente erótico o sexual del amor. También tiene que ver con el componente de la amistad y el compromiso por el otro.

Algunas personas se esfuerzan mucho en conseguir grandes cosas para ofrecer al otro. Pero dejan pasar una cotidianidad carente de expresiones de amor. Otros creen que con cumplir con las obligaciones contraídas (mercado, casa, colegio, carro, cuidado de los niños, estar pendiente del hogar) es suficiente.

Para no equivocarnos, tengamos en cuenta que una sonrisa, un abrazo, un te quiero, un estoy contigo, un chocolate en la cama, un paraguas para la lluvia, una llamada para anunciar un retraso, unas palabras de aliento, una flor en el cuarto, puede ser lo que el otro está esperando en un momento dado y es lo que necesita recibir.

Para saber que quiere el otro:

1) Escuche atentamente cada vez que el otro le hace un reclamo o se muestra molesto. Detrás de esto hay un pedido de amor, algo que se desea, un por favor. De ahora en adelante, en vez de justificarse o atacar al otro proporciónele lo que este espera recibir.

2) Esté atento a los sentimientos del otro. Esto también lo guiará para dar amor, porque no hay cosa más amorosa que ser comprendido y respetado en los sentimientos. Ser abrazado cuando se está triste, escuchado cuando se está preocupado, acogido cuando se tiene miedo, por ejemplo.

3) Tome nota de lo que su pareja expresa como importante, lo que desea, lo que valora, especialmente cuando la observe interactuando con su familia o sus amigos cercanos.

4) Pregúntele directamente: ¿Qué te hace feliz?, ¿Qué te gusta?, ¿De qué forma te sientes amado por mí?
No condicione el dar; no piense en: “te doy para que me des” ó “dime cuánto me darás para saber cuánto te doy”. Si queremos dar amor, no debemos tener medidor cuantitativo ni cualitativo. El amor debe darse sin temor a que se nos acabe o a que el otro vaya a abusar.

Las personas que se quejan de dar demasiado son las que están dando para obtener algo. Son las que consideran al otro como a su hijo al que tienen que sobreproteger, cuidar, controlar y manipular. Con tales propósitos, lo empalagan de regalos y ofrecimientos que el otro ni siquiera está interesado en recibir. Parten de sus necesidades y no de las del otro. Recuerda que dar para recibir sólo te lleva al resentimiento, desilusión, desengaño y generar culpa en el otro.