Reflexiones de Pareja

No busques otros pozos, sino ahonda el tuyo. Cuando creemos que el amor se ha secado, no busquemos amor fuera del matrimonio.

No permitas que llegue la noche sin haberte reconciliado con tu conyuge para estar nuevamente en paz y contentos.

Al discutir tratemos de ponernos en los zapatos del otro, tratando de entender y sentir con el otro.

No te enfoques en lo que tu conyugue no hace por ti, sino en lo que puedes hacer por tu conyuge. Cuando aprendes a dar y dar sin medida y sin esperar nada a cambio, es cuando mas recibes.

Mas que pensar en lo que debe cambiar tu conyuge, medita en lo que puedes cambiar tu.

Nunca te canses de decir Te quiero o Te Amo. Porque amar es descubrir siempre en el otro, virtudes y cualidades novedosas.

Tu cónyuge es un regalo de Dios.. se lo dijiste hoy?

Cuando te enamoras llamas a tu cónyuge con una palabra tierna. Han creado un lenguaje propio? Llamas a tu cónyuge con un nombre cariñoso?

Recuerda que no te casaste para sentirte pleno, sino para compartir tu plenitud con el ser amado.

Dejale una nota de amor a tu conyuge donde menos se la espere… seguro que iluminaras su dia.

Los defectos de tu conyuge díselos a tu almohada… sus virtudes, gritaselas al mundo

El cultivo diario del amor conyugal se manifiesta en respeto y comprension por el otro. Estos gestos diarios les llevan a culminar su dia en un abrazo intimo, gozoso y abierto a la vida.

Cultivar el espiritu de oracion, conquistando con mi conyuge la oracion diaria. Los esposos que oran unidos permanecen unidos.

Rompamos la rutina diaria y busquemos hacer algo nuevo que reencante a nuestro matrimonio, dandole nuevo brillo y atractivo a nuestro amor. Sorprende a tu conyuge con un regalito debajo de la almohada.

Reservemos tiempo para estar juntos: Un paseo, una oracion, una actividad comun, un juego, una pelicula… Nada nos une tanto como hacer cosas juntos.

Amar significa saber decir: Lo siento. Es decir, conocerme a mi mismo como sujeto de equivocaciones, de desaciertos, de desamores.

No somos islas solitarias en medio del oceano. Cultivemos el nosotros, planeando juntos lo que queremos y anhelamos. Ya no somos dos, sino uno solo.

Cristo es la roca firme donde construimos nuestro hogar. Cuando tenemos a Dios en nuestro matrimonio, nuestra relacion se vuelve mas estrecha, especialmente en tiempos dificiles.

No tomes decisiones apresuradas, cuando estas enojado. Piensa en un balde con lodo y agua agitada; jamas podras ver el fondo, pero si esperas con paciencia, lo veras todo con mayor claridad.

Nunca reveles las confidencias de tu pareja. La confianza es dificil de recuperar.

Las palabras tienen poder. Por ello, habla a tu conyuge palabras de bendicion no de destrucción.

El perdon rompe las cadenas del rencor. Libera tu matrimonio perdonando

El Matrimonio confiere gracias especialisimas sobre los conyuges… conocelas, utilizalas y disfrutalas

Amor y Matrimonio

Una noción muy extendida acerca de estos dos términos, el amor y el matrimonio, sostiene una aproximación tan significativa que bien pudieran presentarse casi como sinónimos, como elementos hermanados que se dirigen en la misma dirección, ya que, además, ambos parecen brotar o aparecer desde las mismas motivaciones para colmar idénticas necesidades humanas.

Pero como sucede en infinidad de ocasiones, muchas creencias populares sólo se mantienen a través de hacer constar la presencia de un mito, independientemente de que estemos ante una superstición o ante un clamor de muchos ciudadanos.

El matrimonio es una institución social, y nada tiene en común con el amor, nada, excepto el antagonismo en el que ambos puedan verse inmersos. Ello no elimina la posibilidad, claro está, de que existan parejas que hayan accedido a dicha unión impregnados por la esencia del amor. Pero, la justificación de la celebración de dicha convención responde a una especie de impuesto que se paga al cercano círculo social que rodea a aquellos que acceden a formalizar dicho encuentro. Por lo tanto, sin negar que algunos matrimonios estén basados en el amor, y que este pueda también perdurar mientras estén casados, hemos de matizar que lo mismo puede suceder sin que nos sometamos a la práctica de ese acuerdo o pacto social.

Por otra parte, no parece sostenerse la hipótesis de que el amor pueda ser fruto del matrimonio. Es un hecho extraño que el proceso del enamoramiento se produzca una vez que la pareja haya contraído matrimonio. Más bien, lo que se produce no es sino una especie de acomodación a una nueva etapa que, poco a poco, va minando le espontaneidad que caracteriza al sentimiento amoroso.

El matrimonio es un arreglo económico en el que se ponen de manifiesto las cláusulas de un “seguro de vida” que, además, perdurará hasta la muerte de una de las dos partes.

El amor va unido al proceso de cambio social. ¿Por qué se enamoran y se casan las personas?. La respuesta parece obvia a primera vista. Parece del todo natural que una pareja que se enamora desee formar un hogar, y que busquen su realización personal y sexual en su relación. Sin embargo, este punto de vista, que parece ser evidente de por sí, es de hecho bastante raro. La idea del amor romántico no se extendió en occidente hasta fecha bastante reciente, y no ha existido jamás en la mayoría de las otras culturas. Sólo en los tiempos modernos el amor, el matrimonio, y la sexualidad se han considerado íntimamente ligados entre sí.

En la Edad Media, y durante siglos después de ella, las personas se casaban para perpetuar la posesión de un título o de una propiedad en manos de la familia, o para tener hijos que trabajaran en la granja familiar. Existían relaciones sexuales fuera del matrimonio, pero en estas no intervenían demasiado los sentimientos que asociamos con el amor, tal y como hoy lo entendemos.

“El casamiento podrá tener el poder de conducir el caballo a la fuente de agua, pero jamás pudo obligarlo a beber”.

FUENTE ARTICULO:
José Luis Vázquez Doménech
Sociólogo

sociologia-del-amor@hotmail.com

Es posible mantener vivo el romance en el matrimonio

 
Durante el noviazgo, el romance es algo que parece fluir naturalmente. Sin embargo, con el correr de los años de vida matrimonial va disminuyendo. Pero el romance es un ingrediente esencial en una relación fuerte. La mayoría de las mujeres admiten que este elemento falta en sus hogares, y la mayoría de los hombres confiesan su incapacidad y sus fracasos al tratar de suplirlo.
Por cierto, el romance no es algo de nuestros días. Ha sido el tema de historias desde que existe el tiempo. Pero con las imágenes distorsionadas que el cine nos ha dado de lo que es la intimidad, no es de sorprenderse que a muchos de nosotros nos resulte difícil mantener el romanticismo en nuestra vida. Aunque no parezca ser algo tan importante como la conversación significativa, o como la manera de mantener abierto el espíritu de una persona, el romance es un elemento esencial para construir la clase de relación amorosa y duradera de la que hemos estado hablando.
El romance encuentra su lugar en un matrimonio justo entre las páginas que ilustran al amor como una decisión de nuestra voluntad, y la relación sexual que involucra nuestros sentimientos y emociones. En muchos aspectos, el romance es el puente entre ambos. Es una manera importante de expresar honor a nuestro cónyuge, y provee las bases para una vida sexual significativa.
Poéticamente, podríamos decir que el romance es la llama que arde en la vela del amor incondicional; es el acto de honor que suaviza y refresca un matrimonio como una suave lluvia de primavera, y es la tierra fértil en la cual crece la pasión. Pero para aquellos que no somos expertos en poesía, ¿qué es el romance en lenguaje de todos los días?
El romance es el acto que mantiene vivo el espíritu del noviazgo mucho después del día de la boda. Dicho de otra manera, el romance es una amistad íntima que se celebra con expresiones de amor reservadas solamente para el cónyuge.
Continuará…

El Matrimonio es un equipo

Un equipo tiene que conocerse muy bien para poder ser más eficientes.

Equipo, habla de: Unidad, Complemento, Fidelidad, Compromiso, Propósito y Apoyo mutuo.
Un equipo debe trabajar en unidad. Es imposible obtener buenos resultados cuando hay división  o no hay una disposición de trabajar en equipo. El equipo del matrimonio debe tener esta conciencia de unidad en su relación y evitar toda actitud de división. Unidad no significa estar de acuerdo en todo, pero si estar dispuestos a escuchar, reconocer y ceder cuando se vean mejores opciones para toma de decisiones.

Somos complementarios. Los hombres y las mujeres son muy diferentes en muchas formas; y todas estas diferencias nos hacen complementarios, no incompatibles. En un equipo se conjugan las diferencias para cubrir todas las áreas. En el equipo del matrimonio, igualmente las diferencias se complementan para tener un hogar balanceado y estable. Las fortalezas del uno son generalmente debilidades en el otro y viceversa.

En un equipo los miembros deben ser fieles en cumplir su responsabilidad cada uno de acuerdo a las instrucciones del Director. Hay reglas e instrucciones que nos ha dejado nuestro Padre Celestial como diseñador del Matrimonio y tenemos que esforzarnos por cumplirlas y permanecer fieles a esas instrucciones para bien del equipo. Cada miembro debe cumplir sus responsabilidades fiel e incondicionalmente.

Al aceptar a nuestro cónyuge aceptamos el compromiso de trabajar por el bienestar y la felicidad de él (ella). Es un compromiso que adquirimos como hijos de Dios y que lo cumplimos para honrarlo a ÉL. Si se cometen errores, se debe asumir la responsabilidad y hacer los cambios necesarios para mejorar.

Todo equipo tiene un propósito; y el propósito del Matrimonio es formar una familia y disfrutar de todas las cosas buenas de la vida . El propósito del matrimonio es que logren la meta del equipo, no las metas individuales. Que logren ser campeones como matrimonio y como familia.

En un equipo los componentes del mismo se deben apoyar mutuamente. Si alguno falla, los demás lo cubren y lo ayudan. Igualmente en el Matrimonio, ambos cónyuges deben tener una actitud de apoyo incondicional para mantener la estabilidad emocional y esa libertad que los ayudará a alcanzar grandes cosas.

Un equipo que hace bien las cosas es prosperado. Un matrimonio que funciona como un equipo, es un matrimonio que será prosperado en todo.
Si su matrimonio no ha funcionado como un equipo, tome la decisión junto con su cónyuge de poner la conciencia de equipo en su relación y de trabajar en los aspectos que sea necesario para lograr convertirse en un equipo ganador.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado.

La contaminación emocional en la pareja

La contaminación emocional es el fenómeno por el cual somos capaces de lanzar al exterior, de forma totalmente indiscriminada e irresponsable, nuestras basuras emocionales, prescindiendo del impacto que van a tener en el clima emocional global del conjunto. Así, contagiamos a los demás y extendemos la negatividad a los que nos rodean.

La gestión desadaptativa de nuestras emociones se produce cuando no aplicamos la regla de Aristóteles: Expresar lo que sentimos a la persona adecuada, en el momento adecuado, con el propósito justo y de la forma correcta. Porque ¡cuántas veces nos enfadamos con una persona y descargamos la tensión emocional en otra distinta, o bien expresamos lo que sentimos pero sólo para vengarnos y hacer daño! Cuando prescindimos de esta regla, de forma habitual y sin ningún tipo de precaución, nuestras relaciones personales se resienten y, muy especialmente, nuestra relación de pareja.

La abulia, la ansiedad, los celos, el desánimo, el enojo, el mal humor, el rencor y el resentimiento, así como la preocupación, la agresividad, la posesividad y el egoísmo son algunos afectos y conductas de elevado riesgo de contagio y peligrosamente contaminantes. Será preciso aprender a manejarlas con prudencia para preservar el clima emocional ecológico de nuestra relación. No es justo abusar de la confianza de nuestra pareja para utilizarla de vertedero emocional. Si lo hacemos así, el deterioro de nuestra relación será progresivo y, a veces, irreversible.

Publicacion obtenida de Psico Encuentro

Amor y Matrimonio

Una noción muy extendida acerca de estos dos términos, el amor y el matrimonio, sostiene una aproximación tan significativa que bien pudieran presentarse casi como sinónimos, como elementos hermanados que se dirigen en la misma dirección, ya que, además, ambos parecen brotar o aparecer desde las mismas motivaciones para colmar idénticas necesidades humanas.

Pero como sucede en infinidad de ocasiones, muchas creencias populares sólo se mantienen a través de hacer constar la presencia de un mito, independientemente de que estemos ante una superstición o ante un clamor de muchos ciudadanos.

El matrimonio es una institución social, y nada tiene en común con el amor, nada, excepto el antagonismo en el que ambos puedan verse inmersos. Ello no elimina la posibilidad, claro está, de que existan parejas que hayan accedido a dicha unión impregnados por la esencia del amor. Pero, la justificación de la celebración de dicha convención responde a una especie de impuesto que se paga al cercano círculo social que rodea a aquellos que acceden a formalizar dicho encuentro. Por lo tanto, sin negar que algunos matrimonios estén basados en el amor, y que este pueda también perdurar mientras estén casados, hemos de matizar que lo mismo puede suceder sin que nos sometamos a la práctica de ese acuerdo o pacto social.

Por otra parte, no parece sostenerse la hipótesis de que el amor pueda ser fruto del matrimonio. Es un hecho extraño que el proceso del enamoramiento se produzca una vez que la pareja haya contraído matrimonio. Más bien, lo que se produce no es sino una especie de acomodación a una nueva etapa que, poco a poco, va minando le espontaneidad que caracteriza al sentimiento amoroso.

El matrimonio es un arreglo económico en el que se ponen de manifiesto las cláusulas de un “seguro de vida” que, además, perdurará hasta la muerte de una de las dos partes.

El amor va unido al proceso de cambio social. ¿Por qué se enamoran y se casan las personas?. La respuesta parece obvia a primera vista. Parece del todo natural que una pareja que se enamora desee formar un hogar, y que busquen su realización personal y sexual en su relación. Sin embargo, este punto de vista, que parece ser evidente de por sí, es de hecho bastante raro. La idea del amor romántico no se extendió en occidente hasta fecha bastante reciente, y no ha existido jamás en la mayoría de las otras culturas. Sólo en los tiempos modernos el amor, el matrimonio, y la sexualidad se han considerado íntimamente ligados entre sí.

En la Edad Media, y durante siglos después de ella, las personas se casaban para perpetuar la posesión de un título o de una propiedad en manos de la familia, o para tener hijos que trabajaran en la granja familiar. Existían relaciones sexuales fuera del matrimonio, pero en estas no intervenían demasiado los sentimientos que asociamos con el amor, tal y como hoy lo entendemos.

“El casamiento podrá tener el poder de conducir el caballo a la fuente de agua, pero jamás pudo obligarlo a beber”.

FUENTE ARTICULO:
José Luis Vázquez Doménech
Sociólogo

sociologia-del-amor@hotmail.com

Asi es tu Relacion en la Vida?

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Un día acudí a una clase con mi novia, no recuerdo mucho del tema de la clase, pero lo que sí recuerdo con frecuencia es  la dinámica que se realizó. Nos sentamos todos en círculo, y nos pidieron a Norma y a mí que nos sentáramos juntos, en el centro.

La instructora dijo ‘Supongamos que Juan Pablo y Norma se acaban de casar. Ellos han construido su hogar, establecido sus normas. Son felices.

Con el tiempo viene el primer hijo.
Llamaron a uno de los jóvenes y le pidieron que se sentara entre nosotros. ‘Norma y Juan le dan la bienvenida a su hogar’.
Viene entonces el segundo hijo ‘ .
Pidieron a otro de los jóvenes que se sentara al lado de su ‘hermano’, entre nosotros.
‘La familia va creciendo, Norma y Juan son muy Buenos Padres y literalmente dedican su vida a ellos.’

En la dinámica tuvimos tres o cuatro hijos más. En cada ocasión pidieron a alguno de los jóvenes o jovencitas que se sentaran en medio de nosotros.

‘El tiempo pasa’, continuó la instructora, ‘y llega el día en que los hijos hacen su propia vida. Primero, Julio se casa y forma su propio hogar. ‘nuestro primer hijo’, se levantó y ocupó su nuevo lugar, y así sucesivamente todos los demás hijos..  
Cuando todos terminaron de irse, la instructora hizo una pausa y dijo:
‘Ahora miren la distancia que existe entre ellos’. Efectivamente, había entre nosotros una distancia de 6 ó 7 sillas vacías.
‘¿Qué pudo haber causado ese hueco enorme? Juan y Norma han cometido un gran error, han permitido que sus hijos se interpongan entre ellos; y ahora que están de nuevo solos, si acaso, tendrán que empezar a conocerse’.

La instructora nos explicó el error de darlo todo por nuestros hijos. Explicó que la base del fundamento del hogar no son los hijos, sino la pareja y que ésta debe permanecer unida contra viento y marea.
De hecho, el mejor regalo que se puede dar a los hijos es saber que sus padres se aman y que permanecen unidos y, así, ellos aprenderán a amar en función de cómo se aman sus padres.Si los padres no salen juntos, no se siguen cortejando, no se hablan con ‘tiernos acentos’ y no se comunican entre ellos de manera frecuente y especial, es escasa la probabilidad de tener hijos espiritual y emocionalmente estables y, cuando ellos partan de casa, nos encontraremos incomunicados.

  No es egoísmo, por el contrario, es un seguro de vida para ellos y para nosotros mismos.
Primero la pareja.


Son los hijos los que deberán acomodarse.
La vida familiar no tendrá que girar en torno a ellos, sino en torno de los padres. Tengamos el valor de decir: ‘Primero MI pareja’, o irnos preparando, muy posiblemente, para pasar una vejez solitaria, por no haber aprovechado la oportunidad que tuvimos para construir una vida en pareja.
Sigue estas sencillas reglas y tendrás éxito:


1. SOLTERO O SOLTERA sin hijos:  PRIMERO TUS PAPÁS.
2. SOLTERA O SOLTERO CON HIJOS: PRIMERO TUS HIJOS. EN SEGUNDO LUGAR, TUS PADRES.
2. CASADO O CASADA sin hijos: PRIMERO TU PAREJA. EN SEGUNDO LUGAR, TUS PADRES.
3. CASADO O CASADA CON HIJOS: PRIMERO TU PAREJA. EN SEGUNDO LUGAR, TUS HIJOS. EN TERCER LUGAR, TUS PADRES.

SI CAMBIAS EL ORDEN EN CUALQUIERA DE LOS PUNTOS… PROBABLEMENTE TENDRÁS UNA VEJEZ SOLITARIA.
Nota 1.  El respeto es lo más importante en una relación; si se pierde el respeto, aunque haya amor se termina la relación. No olvidemos conquistar a nuestra pareja día con día.


Nota 2. VER LOS OTROS SEPARADORES COMO: AMIGOS, TRABAJO, TV, ETC…  UNA GRAN RESPONSABLE DE LA CRISIS ES LA RUPTURA DE LOS MATRIMONIOS COMO INSTITUCIÓN, YA NO HAY DONDE ENSEÑAR VALORES.
LUCHEMOS POR PRIMERO LA PAREJA.
Nota 3 …NO TE QUEDES SOLTERO POR CUIDAR A TUS PAPAS…. ELLOS YA HICIERON SU VIDA, TU HAS LA TUYA. (NO SON TU RESPONSABILIDAD)