Poema: Los amantes amados


Leves rayos de luna
traspasan la barrera
elemental de los cristales
poniendo claroscuros en tu cuerpo.

Hay quietud en la casa
y en el mágico mundo
de las cosas que nos rodean.
Tan sólo yo, por los caminos
inciertos de la noche,
me acerco a ti, que duermes
el sueño complacido
de quien tiene la fuerza del amor.

Desde la calma del amante
recientemente amado,
te miro sin codicia,
pero con mucha devoción,
con infinito gozo.

Estás desnuda,
con la expresión hermosa
de una mujer amada,
una mujer que entrega
el corazón desde una
intensidad correspondida.

Me acomodo a tu lado
y arropando tu cuerpo con el mío,
escucho tu respiración
acompasada, casi musical,
hasta que el alba me bendice
con un sueño de miel, el prodigioso
sueño de quien se siente amante,
amado y satisfecho.

Del libro “Gotas de hielo”

Poema de Amor: Lejos…

Lejos, estás lejos
aunque te siento, incluso te beso
a pesar de que puedo mirarte,
sigues lejos, cada instante más lejos
es extraña mi añoranza de ti,
porque estás aquí
pero no estás aquí: estás lejos de mi.
¿Qué te puedo decir que no sepas?
Podría enumerar tus virtudes,
y no acabaría a tiempo,
podría relatar mis añoranzas,
pero no te añoro si existes,
podría incluso morir de amor,
pero muerto aún seguiría amándote.

Sueño De Amor Perfecto de Bernardo Ortiz de Montellano

Amor de sueño amante que otro cielo
revive en su interior desdoblamiento,
unión la de los ojos y el aliento
que las manos aparta de su celo.

Amor de cuerpo y sombra ceniciento
de paisajes recónditos al hielo
de color y de aroma y de desvelo
puro como la muerte y como el viento.

amor que de la carne vuela al sueño
y en él imagen que desnuda anude
la ribera sin ámbito de cuerpo.

Amante que en su sombra se desnude
y en su sangre redima lo que fluye
y descubra en su sueño lo que sueño.

La contaminación emocional en la pareja

La contaminación emocional es el fenómeno por el cual somos capaces de lanzar al exterior, de forma totalmente indiscriminada e irresponsable, nuestras basuras emocionales, prescindiendo del impacto que van a tener en el clima emocional global del conjunto. Así, contagiamos a los demás y extendemos la negatividad a los que nos rodean.

La gestión desadaptativa de nuestras emociones se produce cuando no aplicamos la regla de Aristóteles: Expresar lo que sentimos a la persona adecuada, en el momento adecuado, con el propósito justo y de la forma correcta. Porque ¡cuántas veces nos enfadamos con una persona y descargamos la tensión emocional en otra distinta, o bien expresamos lo que sentimos pero sólo para vengarnos y hacer daño! Cuando prescindimos de esta regla, de forma habitual y sin ningún tipo de precaución, nuestras relaciones personales se resienten y, muy especialmente, nuestra relación de pareja.

La abulia, la ansiedad, los celos, el desánimo, el enojo, el mal humor, el rencor y el resentimiento, así como la preocupación, la agresividad, la posesividad y el egoísmo son algunos afectos y conductas de elevado riesgo de contagio y peligrosamente contaminantes. Será preciso aprender a manejarlas con prudencia para preservar el clima emocional ecológico de nuestra relación. No es justo abusar de la confianza de nuestra pareja para utilizarla de vertedero emocional. Si lo hacemos así, el deterioro de nuestra relación será progresivo y, a veces, irreversible.

Publicacion obtenida de Psico Encuentro

Cuando viene el amor

Imagen

Cuando llega el amor
todo gana vida
todo gana color
todo tiene nuevo sabor

En los ojos nuevo brillo
en los labios nueva sonrisa
el corazón palpita
la cara se adorna

el cuerpo saltita
el alma canta
todo encanta
la alegría contagia, es tanta!

que a todos inhebria
con tanta esencia
un mundo de fantasía
de paz y armonía

Arco-íris en todo el horizonte
multicoloridas flores en los campos
azul celestial en el firmamento
la noche bordada de estrellas

La madrugada poblada de sueños
sueños coloridos, perfumados
de exuberantes deseos
Amar, el amor que llegó

Que el corazón acarició
que el alma besó
que el placer pleno realizó
Así,  llega el amor
Joe’A
Traducción al español por ©Meg*

Pautas para la Convivencia en Pareja

Aquí están los siete principios de convivencia de pareja, según la ecología emocional. El objetivo es crear las mejores condiciones posibles para amar y para poder ser amado.

Autonomía Personal.

Cada persona debe ser ella misma y trabajar para conocerse y ser autónoma. Cada uno debe luchar y poner los medios para convertir en realidad su proyecto vital y los sueños que contiene. Cada persona es única.

Prevención de Dependencias.

No hagas de “madre” o de “padre” con tu pareja. No la sobreprotejas ni pienses, hables o hagas cosas en su lugar. No le digas siempre lo que tiene que hacer. Crea un espacio de libertad donde cada uno asuma sus responsabilidades de cuidado propio.

Sembrar lo Positivo – Feed Back.

Todo lo positivo que sembramos a nuestro alrededor se nos retribuye con creces. Si sembramos en nuestra relación de pareja alegría, agradecimiento, ternura, empatía, comunicación, amor, generosidad, comprensión, independencia; creamos un entorno emocional que da sus frutos. En cambio el egoísmo, el malhumor, el enfado, el pesimismo, la queja, la crítica, los celos, la desconfianza; contaminarán la relación.

Moralidad Natural.

No hagas a tu pareja aquello que no quieres que te hagan a ti, esa es la ley de oro. Suena lógico, pero esto se suele olvidar. No controlen, no se quejen constantemente, no se infravaloren, no se griten, no se juzguen.

La Individualidad y la Diferencia.

Somos diferentes y esa es precisamente una riqueza para una relación. Hay que respetar los diferentes gustos y nunca imponer los propios. Escuchar a la pareja para ir descubriendo sus gustos y preferencias y así poder compartir con nuestro par, y no hacer de las diferencias una batalla campal.

Previamente aplicar los principios en uno.

No intentes salvar a los demás antes de haberte salvado a ti mismo. No puedes dar amor si no te amas. No puedes dar tiempo de calidad, si no se da a si mismo calidad de tiempo. No puedes sonreírle, si no tiene en su propia vida nada por qué sonreír. No podrás colaborar en la felicidad de nadie, si esa persona no se responsabiliza de construir su propia felicidad. Primero empecemos por nosotros mismos, y luego podremos dar todo lo que cosechemos.

Hacer Limpieza .

Nuestro reto es responsabilizarnos de nuestra propia vida, de nuestros actos. Para conseguirlo debemos proporcionar los espacios de relación adecuados para evolucionar y mejorar como personas. Somos responsables de nuestra elección de pareja y de la decisión de continuar o no con ella. Si nuestra relación nos provoca mucho sufrimiento y disminuye nuestra autoestima; si reduce nuestro mundo y nuestras posibilidades de ser y de relacionarnos, tenemos el deber de “hacer limpieza” y finalizar la relación.

Recopilado del libro “Juntos pero no atados, la pareja emocionalmente ecológica” de Jaume Soler y M. Mercé.

Como mantener el amor

Muchas personas creen imposible triunfar en sus relaciones afectivas. No importa cuánto éxito puedan haber alcanzado en otros aspectos de su existencia, sus vidas amorosas son un capítulo aparte.

Aunque una relación pueda comenzar maravillosamente, siempre existe el temor de que surjan dificultades que cambien los sentimientos. Cuando esto ocurre, cuando las cosas se alteran, como naturalmente ocurre, se preguntan “¿qué ha ido mal? ¿qué pasó con el amor?”

Nada ha ido mal. El cambio es natural e inevitable. No significa que el amor haya muerto. Esta idea equivocada sobre el amor demuestra que no conocemos el amor verdadero o cómo hacerlo crecer a pesar de los altibajos. Para tener éxito en el amor, debemos comprender los hechos inherentes a él.

La pareja perfecta:

Cuando nos enamoramos, creemos haber encontrado a la “persona perfecta”. Proyectamos en ella innumerables cualidades y ocultamos sus defectos. Muchas personas sienten que finalmente han descubierto a aquél que les dará el amor y la aceptación que han buscado toda la vida.

Ésta es una demanda demasiado pesada para una persona. Cuando nuestra pareja no cumple con esta demanda, sentimos que nos ha fallado. Pero lo que en realidad nos causa dolor son las exigencias irreales que le hemos hecho.

Consejo 1:

Revise con cuidado sus expectativas acerca de su pareja. ¿Se está preparando usted para el fracaso?
Comprenda que nadie puede darle todo lo que necesita para sentirse completo. Usted debe saber quién es en realidad y aprender a sentirse bien con usted mismo. Ante todo, usted debe convertirse en su mejor amigo para sentirse satisfecho con otra persona.

Cuando surge la realidad:

Otro motivo de decepción surge cuando, luego de un tiempo, la realidad se instala en la vida amorosa. Descubrimos cosas sobre nuestra pareja, vemos aspectos que no habíamos notado antes. Para algunos es difícil seguir creyendo que ésa es la persona de sus sueños. Comienzan a surgir dudas y preguntas.
A menudo sentimos el deseo de “cambiar” a nuestra pareja para que cubra nuestras necesidades.
Pero deténgase un momento y piénselo bien: la otra persona no existe sólo para cumplir sus sueños y necesidades. Eso no es amor; es utilizar a otro como un objeto para satisfacer los propios deseos. Y esto le causará dolor.

Consejo 2:

Nadie debe cambiar para que usted lo ame. Ni usted debe cambiar para merecer el amor de otra persona. Nunca se cambia lo suficiente como para complacer al otro. Para mantener vivo el amor, debe aprender a querer y aceptar a su pareja y a usted mismo tal como son.

Amar es un verbo:

Crece, se abre, cambia. Se desarrolla a través de nuestras acciones, no importa lo que sintamos momentáneamente. Los caprichos son pasajeros, un pico al que muchos se hacen adictos.

“Un sentimiento que ahora está presente y al minuto siguiente desaparece, no es amor”. (Kabir)

Pasos para llegar al amor:

He aquí algunas acciones que podemos realizar para que nuestras relaciones afectivas crezcan fuertes y felices. Están basadas en verdades simples sobre el amor. Si construye su relación sobre esta base, la verá prosperar.

1) Tómese un momento para examinar lo que ocurre frente a sus ojos. Analice qué espera de su pareja. Considere si sus exigencias son razonables. Hay quien siente que no puede amar a alguien si no satisface todas sus necesidades. Esta demanda le pone obstáculos para conseguir lo que desea. Deponga alguna de esas exigencias. Para empezar, déjela de lado al menos durante un día (recuerde que puede retomarla cuando quiera). Vuelva a intentarlo un día más. Cuanto más tiempo lo practique, más feliz se sentirá. Y dejará lugar para nuevas posibilidades y nuevas satisfacciones.

2) Deje de jugar. Mucha gente se queja de que no es amada. La razón es que pierde tanto tiempo “jugando” con su pareja, que ésta nunca sabe con quién está tratando o qué necesita en realidad. Descubra a qué está jugando con su pareja, y qué juego espera que ella juegue con usted. Vea si está enamorado de la otra persona o del juego que ambos están jugando ahora mismo. Abandone los juegos y sea usted mismo. Usted merece amor tal como es. Los juegos se interponen en su camino.

3) La posesividad es otro obstáculo en la construcción del amor. Absorber a nuestra pareja hace que no se sienta libre para ser quien es y para crecer. Otórguele a su pareja tiempo y espacio para sí misma. Cuando él / ella deba marcharse, déjelo marchar. No interprete esto como una experiencia de rechazo o pérdida. Dele espacio para crecer y desarrollarse. Esto siempre se interpreta como un acto de amor. Cuanto más libres dejamos a los demás, más libres nos volvemos nosotros mismos.

Como evitar una separación

Una de las preguntas más frecuente que nos hacen los lectores es: “¿Cómo puedo evitar que mi pareja me abandone?” No hay una respuesta sencilla para este problema, o no habría separaciones. Cada situación es diferente y a veces las rupturas son inevitables.

Sin embargo, no siempre es éste el caso, y hay algunas medidas que usted puede tomar antes de llegar al punto de la separación o el divorcio. En este artículo les comentamos las más importantes:

Comuníquese:

La comunicación es esencial. Si cada vez que usted intenta expresarle sus sentimientos a su pareja acaban riñendo, trate de explicárselo mediante una carta. Relea lo que ha escrito. Si encuentra pequeños detalles que no vale la pena considerar, elimínelos. Intente encontrar las verdaderas fuentes detrás de sus palabras. Por ejemplo, los celos: ¿está usted celoso porque sabe que su pareja lo engaña, o necesita profundizar en las razones? ¿Fue engañado en el pasado y ahora no confía en nadie? ¿Su pareja lo hace sentir seguro o no? Una vez que comprenda cuáles son los motivos de sus celos, podrá comenzar a solucionar el problema.

Evite hacer acusaciones:

Acérquese a su pareja con calma, sin ponerse a la defensiva. Cuéntele cuál es su problema. No lo acuse, o se pondrá también a la defensiva y acabarán riñendo. Si cree que es más fácil para usted escribirle una carta, hágalo. No esté presente observando su reacción mientras la lee. Déjele procesar lo que usted le ha dicho.
Nuevamente, no haga acusaciones. Dígale que usted quiere mejorar la relación. Haga sugerencias para AMBOS, no sólo para su pareja. Asegúrese que ha llegado al centro del problema y que no se está quedando sólo en el síntoma. Evite insultar a su pareja durante las peleas. Jugar sucio se convertirá en un hábito y al final alguno de los dos dirá algo que el otro no podrá olvidar, o lo que es peor, no podrá perdonar.

Dígale a su pareja por qué la ama:

No una vez sino a menudo. Puede tratarse de un simple cumplido sobre su apariencia. Su pareja necesita saber que usted la estima. No asuma que ya lo sabe. Todos necesitamos que nos recuerden que somos amados.
Sea solidario. Busque la manera de darle a su pareja lo que más necesita. Incluso si no le expresan a usted, puede adivinarlas si presta atención. Hay personas a las que les resulta difícil pedir lo que necesitan, pero hay algunas pistas. Si no está seguro, pregúntele.

No se olvide de usted:

Si cree que sus necesidades no están satisfechas, busque la manera de decírselo a su pareja. Si se siente desdichado, acabará culpando a su pareja de ello. Es mucho más fácil explicarle, de un modo positivo, lo que usted necesita.

No trate de resolver un problema cuando está enfadado:

Tómese el tiempo necesario para calmarse. Sé que esto puede parecer imposible a veces, pero piénselo. ¿Acaso pueden resolver algo mientras están insultándose el uno al otro?

Reserven un rato para estar solos:

Si no es una vez a la semana, que sea al menos una al mes. Este momento debe constituir un tiempo de calidad, de intimidad, que ambos estén de acuerdo en compartir. Reserve un día específico de la semana y, uno cada vez, planifiquen qué harán en ese rato.

Discutan las decisiones que atañen a la pareja:

Traten de encontrar una solución que conforme a ambos. Nunca tome una decisión importante que pueda afectar a los dos sin hablar con su pareja antes.

No mienta:

Todos mentimos de vez en cuando. Es parte de nuestra naturaleza. Pero esto no es una excusa para que le mienta a su pareja. Cada vez que le pillen en una mentira, perderá un poco más de la confianza del otro. Una relación sana requiere confianza. Nunca, nunca mienta sobre las cosas que son importantes para la pareja. Es preferible “aguantar la tormenta” cuando confiese que ha hecho algo mal, que ser sorprendido mintiendo.

Reconozca el momento de decir adiós:

Sepa cuándo ha llegado el momento de marcharse y rompa con su pareja. No permita que nadie lo use o abuse de usted. La mayoría de los problemas de pareja se pueden solucionar si ambos miembros hacen un esfuerzo para mejorar las cosas. Pero hay excepciones. Si la relación se torna abusiva, es tiempo de dejarla. No espere que las cosas cambien: ¡márchese! Si en el futuro la otra persona verdaderamente cambia, usted puede reconsiderarlo y volver con ella.

Otro factor de ruptura es la infidelidad. Si su pareja lo ha engañado con otro y aún así siguen juntos, es muy probable que la confianza que sostenía a la pareja desaparezca. No digo que no pueda sobrellevarlo, pero le costará mucho esfuerzo a ambos, y su pareja deberá dejar definitivamente la otra relación. Nunca le dé más de una oportunidad de hacerlo, o usted se estará involucrando en una peligrosa serie de altibajos emocionales. Si su pareja ve que puede engañarlo y usted lo perdona cada vez, ¿por qué querría cambiar?

Qué clase de amor le das a su pareja – Parte II

Hay que dar, incondicionalmente, desde la abundancia y no desde la carencia, para lograr que el otro reciba nuestro amor. Así recibiremos en compensación el amor que todos necesitamos.

Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que se va debe volver. En realidad, dar es lo mismo que recibir. Cuanto más demos más recibiremos porque mantendremos la abundancia circulando en nuestra vida. En realidad, todo lo que tiene valor en nuestra vida se multiplica únicamente cuando es dado; pero cuando es dado desinteresadamente, con amor. Si al dar sentimos que hemos perdido algo, lo dado no ha sido dado en realidad, y entonces no generará abundancia ni compensación alguna.

Al dar y recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe. La felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto genera abundancia. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón. Por tanto, el acto de dar debe ser alegre. Debe darse con alegría y con una actitud mental de desprendimiento, de desapego.

La mejor manera de poner a funcionar este proceso de circulación del dar-recibir, con nuestra pareja o con cualquier persona, es tomando la decisión de que cotidianamente o cada vez que podamos, le daremos algo: una flor, una tarjeta que exprese nuestro amor, un cumplido o una oración.

No es necesario de que sean cosas materiales. Obsequios como dar afecto, aprecio, atención, amor, son algunos de los más preciados por nuestra pareja y no cuestan nada. Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar. Esta forma de generosidad silenciosa es muy poderosa.

En realidad la práctica del dar y del recibir es muy sencilla: si deseamos alegría, démosle alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor. Si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza. Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida, aprendamos a desearle en silencio a todo el mundo todas las cosas buenas de la vida. Cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto es también alegría y éxito.

Si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. Es lógico pensar entonces que debemos aprender tanto a dar a nuestra pareja, como a recibir de ella, si queremos conservarla.

Andrés Eloy Blanco La barca del pasado

Y ahora, vuelvo los ojos
Hacia la síntesis del canto,
Hacia la barca del pretérito,
De parda vela y el bauprés sangrado,
Tu propia barca, donde tú venías,
Piloto de ti mismo, timonel de tu barco,
Donde venía la patria recién nacida,
Como Moisés entre sus mimbres, por donde Dios quiso llevarlo.

Caracas fue la cuna
Y Angostura la eternidad.
Por los montes andaba la patria sin bautismo,
Cuando llegó a los llanos, curva de caminar,
Y entre tus aguas se fundió contigo
Y fue contigo un solo llanto y un solo rugido tenaz.
Y bajaste con ella. Te cabalgó. Su trenza
Era la espiga del escudo y tú eras el caballo sin paz.

Surcaste las tierras crucificadas
Y en Angostura le diste tu agua lustral
Y seguiste con ella: ¡allá va la república!
Y en las bocas se hace veinte patrias más
Y se asoma a tus veinte labios
Cuando se va acercando al mar
Y el mar alza en hostias su mejor espuma
Y en las veinte bocas te pone sal.

Padre del agua, Orinoco de las siete estrellas:
Cayó en tus aguas mi parábola
Como un llanto en el fondo de una mano abierta.
Si el mar te bautiza con la sal del mundo,
Río de la patria de las siete estrellas,
Mi parábola desnuda,
Mi llanto manado de una herida nueva,
Te caiga en el fondo y a la mar se vaya
Y en el mar se espume y suba en la niebla
Y en la nube viaje
Y en la montaña llueva
Y salte en la fuente y a tus aguas torne
Y arda en el brasero de tus siete estrellas

(Aguas del Orinoco, noviembre de 1927)