El Führer y Su Eva Braun

Hitler  no parecía ser un hombre de carne y hueso, sus relaciones  privadas, diversiones, sus amistades o sus debilidades íntimas, se ocultaban como un secreto de estado; tan sólo sus colaboradores Hess, Goebbels, Göring y otros que más tarde ocuparán los cargos importantes del Reich tenían acceso a su vida personal y lo seguían como su sombra. Su principal afición era tomar el té con su gran amor, Eva Braun, a la que había conocido en Berchtesgaden en 1929, cuando ella contaba diecisiete años. Se trataba de una joven rubia y sonrosada, de aspecto fresco y sano, tal como le gustaban a Hitler y como convenía a su ideal ario. Su carácter alegre y despierto hizo que esta mujer se convirtiese en compañera inseparable del Führer,  pero nunca llegaría a ser oficialmente la primera dama de Alemania.

Una noche de octubre, en 1929, la nueva asistente del estudio fotográfico Hoffmann en Munich, Alemania, se sonrojó al descubrir a un cliente mirando sus muslos mientras ella, subida en una escalera, extraía unos documentos de un archivo difícil de alcanzar. Un poco mas tarde, le preguntó a su jefe, Heinrich Hoffman: ‘¿Quién es ese hombre del bigotito raro?’ . Hoffman quedó sorprendido de que la joven no lo hubiera reconocido y le dijo que era Adolfo Hitler. Así fue que Eva Braun conoció a su primer y único amor.

Su mente era tan superficial, que en 1929 tenía sólo una vaga idea de lo que era el partido nazi (que para ese entonces contaba ya con casi medio millón de miembros). De lo que si Eva rápidamente se dio cuenta, fue de que la persona que podría ayudarla a salir de su mediocre situación era el hombre del bigotito raro. Por eso comenzó a quedarse en el estudio después del trabajo, para escudriñar los catálogos de fotos de Hitler y sus esbirros. Ella se rellenaba el sostén con papel tisú, pues había escuchado a Hoffman decir que el líder nazi tenía preferencia por las chicas de senos grandes. Poco a poco, el futuro Führer comenzó a enviarle pequeños regalos y notas.

Con su habitual excentricidad, su primera ofrenda fue una orquídea amarilla acompañada de un retrato de si mismo, autografiado (sus regalos, nunca fueron muy expléndidos). Eva se sentía halagada, pero pasó un año, antes de que Hitler le hiciera una invitación. Las salidas eran siempre iguales: cenar en su restaurante italiano favorito o ir a la ópera, donde Eva se aburría soberanamente. Testigos de aquellas salidas dicen que, durante este período, su relación era de padre/hija; ocasionalmente, Hitler le daba palmaditas en la mano llamándola ‘Mein Sonnenschein’ (mi rayo de sol).

Su relación con Adolf Hitler empezó en 1930, antes de la muerte de Geli Raubal, la sobrina de Hitler. Eva mentía a sus padres diciéndoles que hace horas extra. Hitler investigó sobre su pasado, ya que no quería sangre judía en la que será su amante, pero ella quiere casarse. Pensaba que “los hombres muy inteligentes deben estar con mujeres primitivas y necias que los dejen descansar”. Aunque Eva pasa gran parte de su vida esperando a Hitler, prefiere morir antes que separarse de él.

Durante los primeros meses de su romance, Eva tenía que soportar ver a Hitler con alguna aristócrata cargada de diamantes o del brazo de una ‘vamp’ del cine alemán, mientras que ella debía permanecer oculta, desconocida, sola. Su verdadero estatus era conocido sólo por unos cuantos amigos y oficiales del partido nazi. En su inexperiencia, no sospechaba que él tenía relaciones íntimas con ellas. En realidad el líder alemán era tremendamente promiscuo e incluso estaba involucrado en una aventura amorosa con Geli Raubal, su sobrina de 23 años. En septiembre de 1931, cuando Geli se enteró que él tenía una amante fija, una noche mientras su tío Hitler dormía a su lado, ella tomó la pistola y de un disparo en el pecho se quitó la vida.

Meses después, Eva presa de la desesperación y posiblemente pensando en Geli, se pegó un tiro; sin embargo su puntería era tan mala o estaba tan nerviosa que la bala solo le rozó el cuello. En 1935 hizo un segundo intento de suicidio; tomó pastillas para dormir, pero su hermana Ilse la encontró. En esta ocasión, Hitler le obsequió una villa privada en un suburbio de Munich y, al fin, la presentó a su círculo de íntimos.

Poco a poco, Eva logra ocupar un espacio en la vida de Hitler. Él la llama “conejita” o “tontita”; ella, “mi Führer”, y lo tutea. Comienza a recibir obsequios: dos perritos, abrigos de piel, un piso que pronto llena de regalos. Viaja con él como “secretaria privada”, o la llama por teléfono todos los días. Se encuentran y Hitler entrena con un tensor por las mañanas, para poder mantener luego el brazo extendido durante horas en los desfiles. Pero evitan que los vean juntos. En el refugio de Obersalzberg, Eva pasará gran parte de su tiempo entre 1936 y 1945.

En ese tiempo Eva vivía con una serie de reglas -impuestas por Hitler- más estrictas que las del hogar de sus padres: no podía escribir cartas ni llevar un diario: ni silbar, porque a Hitler le molestaba; ni hablarle antes de que él se dirigiera a ella, etc. La influencia de Hitler sobre Eva Braun era muy poderosa; tratando de complacer al dictador, ella estaba obsesionada con su apariencia física, e incluso su color de pelo ‘ario’…. era teñido. Eva no entendía que era justamente su forma de ser común, sencilla, lo que a él le gustaba. ‘Mientras más ‘grande’ el hombre, más insignificante debe ser la mujer’ solía decir el Führer.

Era una mujer atlética, de una atractiva belleza pasiva, risueña y alegre, muy dada a participar en las fiestas sociales. No obstante, Hitler no se mostraba en público con ella por razones de prestigio, y tampoco en círculos restringidos si había alguna visita importante, así que pasaba el tiempo encerrada en los apartamentos de Hitler de Berlín, Múnich o en el Berghof. Cuando dejaba que apareciese a su lado, la trataba como a una reina, y además de respetarla, siempre estuvo pendiente de que nadie le hiciera daño, porque en realidad la amaba.

En pleno sitio, estando a unos centenares de metros las fuerzas rusas, Hitler contrajo matrimonio con ella el 29 de abril de 1945. El día siguiente, ambos entraron en el despacho; antes Hitler mandó fusilar al cuñado de Eva, Hermann Fegelein, por intento de evasión y complicidad con Himmler en su traición. Al ser informada de este incidente, Eva interviene ante Hitler diciéndole: —Es joven, y su mujer espera un hijo, el único de la familia —implora—. No querrás que sea un huérfano. Hitler ordena su ejecución, y dice a Eva: —Es un traidor. Hay que ser implacable. No olvides a Mussolini y Ciano. Eva, impresionada por aquel paralelo histórico, deja de oponerse. —Tú eres el Führer —le dice—. Los asuntos de familia no tienen ya importancia.

Así, a 16 metros bajo tierra, Eva pasa las últimas semanas de su vida en el búnker. Hubiera podido salvarse, pero no quiso abandonar a su amante. El, como premio, la convirtió en su esposa. Vestida de tafetán y con sus joyas, firma por primera y única vez con el nombre de Eva Hitler. Tras la ceremonia se hace una fiesta y, durante la noche de bodas, fue cuando Hitler mandó a fusilar al cuñado de Eva por intento de evasión.

A las 3:30 de la tarde del 30 de abril de 1945 ambos entran al despacho de Hitler. Eva recibe una dosis de cianuro y una pistola, Hitler masca la ampolla y se pega un tiro en la cabeza. Eva no alcanza a percutar la pistola, muere por el veneno.

Hitler confió a su amigo Himmler que al morir volvería a reencarnar y que se casaría en la próxima vida con Eva Braun, “ya que en estas épocas le era imposible”, denotando las creencias espirituales del dictador.

Un Amante

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Revisando mis apuntes y otras cosas, encontre esto y lo comparto con ustedes, pues es una gran verdad que no debe ser almacenada sino llevada a todos los rincones del planeta donde haya un ser humano buscando amor.

Muchas personas tienen un amante

Muchas otras quisieran tenerlo.

También están las que no lo tienen

porque no quieren

y las que lo tenían y lo perdieron,

o decidieron perderlo.

  Son generalmente estos dos últimos grupos los que más van a los consultorios para decir que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre.

En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contar esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro:

Depresión y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Yo después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan… ES UN AMANTE.

Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están los que piensan: ¡Como es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.

También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y tampoco vuelven nunca más.

A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición:

Un Amante es: “Cualquier cosa que nos apasione”.

  Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir.

Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

Un amante puede ser nuestra pareja.

En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.

También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”…

Es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia

al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo

apartándonos aunque sea un momento del triste destino de sobrevivir.

  Sobrevivir es durar y en el fondo está gobernado por el miedo a vivir de verdad.

Es dedicarse a espiar como viven los demás,

es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos,

tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones,

observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo,

cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia

y de las emociones fuertes.

  Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante.

Se TU mismo el amante de alguien o de algo.

Se un protagonista… de tu vida.

La muerte llegará.

Al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.

Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante..

Lo trágico no es morir, Lo trágico, es no animarse a vivir.

La psicología después de estudiar mucho descubrió algo trascendental.

Para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo.

A ese motivo lo llamo hoy un amante.

Hay que ponerse de novio con la vida

y hay que amarla

con la pasión de los que auténticamente están enamorados.

Búscate pues HOY…. un amante.