Poema: Este Amor de Cristina Díaz

este amor
 Este Amor

Este amor
complicado y sencillo
se metió en el bolsillo
de tu jumper azul.
Este amor
es el dueño del tiempo
que hace eterno el silencio
para amarnos tu y yo.
Este amor
no respeta fronteras
y agoniza la pena
cuando clava un puñal.
Este amor
se ha adueñado de todo
mi conciencia y mi modo
de perder la razón.
Este amor
que ocupó mi cabeza
y enlazó tu cintura
para hacer uno solo entre dos.
Este gran amor
enredado a tus piernas
arremete tu cuerpo sobre mi
y me da ganador.


Colaboración de Cristian Díaz
Argentina

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Poema: El tono de Tu voz de Juan A. Rodríguez

secreto

El Tono De Tu Voz

Como música clásica para mí tu voz brota
al traerme los sentimientos de tu soñada armonía.
En tus palabras siento el ritmo de cada nota
al partir las tristezas y hacerse tu ternura mía.

El tono de tu voz suaviza mis pasados dolores
y me presenta el amor del que está tu cuerpo lleno
y quiero que ese tono sea mío, nunca jamás ajeno,
y que sean mis palabras de versos para ti cual flores.

El tono de tu voz hace a mi alma alzarse
tanto en el claro día como en la noche quieta.
Ese tono entra a mi ser para mi corazón ganarse
cual la bella naturaleza que veo por mi ventana;
sólo en recordar tu tono renazco como poeta
y presiento que habrá para nosotros un íntimo mañana.

Tu voz tiene tono de un dulce canto
al decirme adiós en una amorosa despedida.
Tu voz me borra todo el llanto
y le quita toda la tristeza a mi vida.

Tu voz tiene el tono de un distante piano
que escucho por dondequiera
como si me tocaras con cada mano
e hicieras nacer en mí la primavera.

El tono de tu voz afecta todo lo que yo expreso
y me dice cada expresión de manera constante,
y siento el eco de tu voz aunque sea muy distante
como si cada palabra para mí fuera un beso.

Juan Antonio Rodriguez, hijo

Un dia aparecerá…

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Un día aparecerá “ese alguien” en tu vida, y tú tal vez no lo dejes entrar,

puede que lo pierdas para siempre por culpa de tu desconfianza.

No dejes que eso te pase o lo lamentarás mucho.

Recuerda que Dios te lo pone en el camino, tú,

y sólo tú decides si estar o no con esa persona que él te ha mandado.
Concédanse una oportunidad y arriésguense un poco, pues tal vez esa persona

Que aparezca en sus vidas sea la indicada, y si no le dan esa

oportunidad puede ser que lo pierdan por siempre.

No se den por vencidos ya que Dios sabe lo que hace y conoce lo mejor para nosotros,

pero recuerden que el sólo nos lo pone enfrente,.

de nosotros es la decisión de si le permitimos entrar o no.

El amor todo lo puede, pero si es verdadero y mutuo

Te espero

Te espero
En la ultima hora de la tarde
Con el deseo de dejarte
Destrenzar mis cabellos en el aire

Y te quiero
Con mi ultimo amor entretejido
En la sombra del sauce

Esta es la hora azul
De mi ventana
Y aquella es la campana
De mis tardes
Todavia
Puedo cantar tu lejania
Con la misma ansiedad
De aquellos dias disueltos en la infancia
Todos mis dias fueron
Como murcielagos
Ciegos,
Fueron como voces
Gritadas en el agua,
Lo mismo que canciones
No escuchadas
Pero ahora,
Lejos de tu mirada,
Comprendo tanta luz que me cegaba,
Y en esta hora azul,
La de mi llama renovada,
Puedo decirte que te espero
Con aquella cancion interminada

ORIETA LOZANO

Reflexiones de Pareja

No busques otros pozos, sino ahonda el tuyo. Cuando creemos que el amor se ha secado, no busquemos amor fuera del matrimonio.

No permitas que llegue la noche sin haberte reconciliado con tu conyuge para estar nuevamente en paz y contentos.

Al discutir tratemos de ponernos en los zapatos del otro, tratando de entender y sentir con el otro.

No te enfoques en lo que tu conyugue no hace por ti, sino en lo que puedes hacer por tu conyuge. Cuando aprendes a dar y dar sin medida y sin esperar nada a cambio, es cuando mas recibes.

Mas que pensar en lo que debe cambiar tu conyuge, medita en lo que puedes cambiar tu.

Nunca te canses de decir Te quiero o Te Amo. Porque amar es descubrir siempre en el otro, virtudes y cualidades novedosas.

Tu cónyuge es un regalo de Dios.. se lo dijiste hoy?

Cuando te enamoras llamas a tu cónyuge con una palabra tierna. Han creado un lenguaje propio? Llamas a tu cónyuge con un nombre cariñoso?

Recuerda que no te casaste para sentirte pleno, sino para compartir tu plenitud con el ser amado.

Dejale una nota de amor a tu conyuge donde menos se la espere… seguro que iluminaras su dia.

Los defectos de tu conyuge díselos a tu almohada… sus virtudes, gritaselas al mundo

El cultivo diario del amor conyugal se manifiesta en respeto y comprension por el otro. Estos gestos diarios les llevan a culminar su dia en un abrazo intimo, gozoso y abierto a la vida.

Cultivar el espiritu de oracion, conquistando con mi conyuge la oracion diaria. Los esposos que oran unidos permanecen unidos.

Rompamos la rutina diaria y busquemos hacer algo nuevo que reencante a nuestro matrimonio, dandole nuevo brillo y atractivo a nuestro amor. Sorprende a tu conyuge con un regalito debajo de la almohada.

Reservemos tiempo para estar juntos: Un paseo, una oracion, una actividad comun, un juego, una pelicula… Nada nos une tanto como hacer cosas juntos.

Amar significa saber decir: Lo siento. Es decir, conocerme a mi mismo como sujeto de equivocaciones, de desaciertos, de desamores.

No somos islas solitarias en medio del oceano. Cultivemos el nosotros, planeando juntos lo que queremos y anhelamos. Ya no somos dos, sino uno solo.

Cristo es la roca firme donde construimos nuestro hogar. Cuando tenemos a Dios en nuestro matrimonio, nuestra relacion se vuelve mas estrecha, especialmente en tiempos dificiles.

No tomes decisiones apresuradas, cuando estas enojado. Piensa en un balde con lodo y agua agitada; jamas podras ver el fondo, pero si esperas con paciencia, lo veras todo con mayor claridad.

Nunca reveles las confidencias de tu pareja. La confianza es dificil de recuperar.

Las palabras tienen poder. Por ello, habla a tu conyuge palabras de bendicion no de destrucción.

El perdon rompe las cadenas del rencor. Libera tu matrimonio perdonando

El Matrimonio confiere gracias especialisimas sobre los conyuges… conocelas, utilizalas y disfrutalas

Carta a usted. Jose Angel Buesa

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Señora, según dicen tiene usted otro amante,.
lástima que la prisa nunca sea elegante.
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa
se resigne a ser viuda sin haber sido esposa.
 
Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas, sus goces y su lecho;
pero el amor, señora, cuando llega el olvido,
también tiene el derecho de un final distinguido.
 
Perdón… si es que la hiere mi reproche… Perdón;
aunque sé que la herida no es en el corazón.
Y para perdonarme… piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, en lo que usted ha hecho.
 
Pues sepa que una dama con la espalda desnuda,
sin luto en una fiesta, puede ser una viuda;
pero no, como tantas, de un difunto señor,
sino para ella sola, viuda de un gran amor.
 
Y nuestro amor, recuerde, fue un amor diferente,
al menos al principio; ya no, naturalmente.
 
Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.
Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o es algo que no importa.
 
O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño… y usted una aventura.
Sí, usted juró cien veces ser para siempre mía,
yo besaba sus labios, pero no lo creía.
 
Usted sabe, y perdóneme, que en ese juramento
influye demasiado la dirección del viento.
Por eso no me extraña que ya tenga otro amante
a quien quizás le jure lo mismo en este instante.
 
Y como usted señora ya aprendió a ser infiel,
a mí, así, de repente, me da pena por él.
 
Sí, es cierto… alguna noche su puerta estuvo abierta,
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta.
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida
mirándome en los ojos de una desconocida.
 
Y también es posible que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo, señora…, yo, con sed o sin sed,
nunca pensaba en otra… si la besaba a usted.
 
Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas,
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por mí,
sino por los amores que terminan así.
 
Pero vea, señora,… qué diferencia había
entre usted que lloraba… y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos,
usted besando a otro…, yo escribiendo estos versos.