He soñado…

He soñado contigo, sin saber que soñaba….
En la gran chimenea crepitaban las llamas, la tarde se movía detrás de la ventana. 

Te he visto en mis sueños como un fantasma, alto junco ceñido al aire de mi alma. Te he visto ennoblecido por estrellas lejanas, turbado con la fiebre de mi propia nostalgia.

Sobre la alfombra quieta, te sueño arrodillado. Te sueño como a un príncipe de los cuento de hadas, como a un vikingo rubio con escudo de plata.

Quiero quererte mucho hasta quedar exhausta, ¡que bien sentirme siempre Dios mío enamorada! me da miedo el vacío que me queda en el alma, el frío que me hiela cuando el hechizo pasa.

Yo quiero amarte mucho con un amor sin pausa, con un amor sin término como los Dioses aman, como los astros, como las bestias y como las plantas.

Siento celos del leño que acaricia la llama igual me abrazarías si tu me 
acariciaras!

RIMA XI …..GUSTAVO ADOLFO BECQUER‏

—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:
puedo brindarte dichas sin fin,
yo de ternuras guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!

Poemas… Ni un instante

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Revolotea en mi pensamiento
constante y atrevida tu imagen…
¡No puedo dejar de pensarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

Mi deseo, cautivo en tu piel
como el torrente en su cauce…
¡No puedo dejar de desearte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

De un segundo o una existencia,
tu ausencia, siempre intolerable…
¡No puedo dejar de extrañarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

Mi pecho no admite otro aire
que el aire que tú purificaste…
¡No puedo dejar de respirarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

El sol siembra en tu rostro
visos de un celeste paisaje…
¡No puedo dejar de mirarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

Deidad única de mi devoción,
de mi ilusión, soñado baluarte…
¡No puedo dejar de adorarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

Dueña eterna de mi corazón,
esta conclusión es inevitable…
¡No puedo dejar de amarte!
Ni un instante… ¡Ya lo sé!

(Fabián Ruiz)

Un Poema Para Enamorar

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Deja caer ese orgullo en el olvido,
libera la emoción en sensual entrega,
y en el místico roce de la piel nueva,
hechizaré suavemente tus sentidos.

Entrégate, mas no me des nada…
Envenéname de ilusión controlada,
inúndame de la necesidad infinita
de sentirme tuyo, de sentirte mía…
¡Deja el deseo libre inflamando la piel
y el amor salvaje se rinda a tus pies!

Acércate, pero hazlo muy lentamente…
dame un instante que dure por siempre.
¡Brilla con ese brillo de lo inalcanzable,
deja fluir de tu esencia lo más deseable,
ponle tu mágico e inconfundible sello
y mátame de pasión en un eterno beso!

(Fabián Ruiz)