Discusiones en la pareja

¿Cuáles son los principales motivos por los que discuten las parejas?

Las discusiones en pareja son necesarias ante los desacuerdos, lógicos entre dos personas, con el fin de negociar soluciones ante los problemas o expresar opiniones aún con distintos puntos de vista. La pega es que hay parejas que no saben discutir, no se escuchan, no se centran en las soluciones, sino en buscar culpables y defender sus respectivas posturas, a veces de forma agresiva (enfadados, gritando, irónicamente…) así cualquier tema en el que haya desacuerdo, por nimio que sea, es susceptible de provocar discusiones destructivas donde lo importante es ganar al otro. En general, la familia política y la educación de los hijos son temas de discusión recurrentes en las parejas que acuden a terapia para mejorar su relación.

¿Quién suele ceder antes en la pareja, el hombre o la mujer? ¿Por qué?

Suele ceder el más inhibido, el que huye de los conflictos o convive con una persona con un estilo de comunicación más agresivo. No es cuestión tanto de sexo como de personalidad. El que cede acaba con la discusión, aunque no llegue a un acuerdo satisfactorio, a corto plazo cesa la situación que vive de forma aversiva, pero a medio o largo plazo la insatisfacción ante su cesión pasan factura, la discusión puede volver a darse y la frustración y el malestar en la relación se afianzan ante su incapacidad para discutir de forma constructiva.

¿Por qué nos cuesta dar el primer paso a la hora de pedir perdón?

Nos cuesta pedir perdón cuando creo que la culpa no ha sido mía, si culpo al otro del agravio y no me responsabilizo de mi parte de culpa. El enfado tras la discusión y el orgullo no facilitan ese paso. A veces no somos conscientes del dolor causado o creemos que la otra parte exagera. A veces no nos han enseñado a hacerlo o denota una clara falta de compasión, arrepentimiento o empatía.

Y al mismo tiempo, a veces también nos cuesta mucho perdonar. ¿Por qué?

Nos cuesta perdonar cuando ha sucedido lo mismo muchas otras veces o lo que nos han dicho o hecho no estoy dispuesto a perdonarlo. Quizás no hay que perdonarlo todo. A veces perdonamos en el momento, otras es cuestión de tiempo, hay que dar tiempo para el perdón y facilitarlo con arrepentimiento e intención de enmienda.

¿Podría darnos algunos consejos y pautas para facilitar una reconciliación?

Dar un tiempo a que el enfado se pase, no ser orgulloso y  no dejar que un malentendido o desacuerdo ponga en duda una relación con otras muchas cosas buenas. Enfadarte con quien quieres es normal, nos enfadamos con nuestros padres y hermanos, cómo no hacerlo con nuestra pareja. Lo importante es reconciliarse y analizar en frío qué ha pasado, en qué hemos fallado y tratar de corregirlo para que no vuelva a pasar. Ser humilde y aceptar nuestros errores, respetar el enfado del otro y darle tiempo a que esté preparado para perdonarnos y hablar de lo ocurrido.

 ¿Se puede aprender de las reconciliaciones? Es decir ¿es posible que la pareja salga reforzada de una crisis/reconciliación?

Si aprendemos de ello, mejoramos nuestra forma de comunicarnos, expresar desacuerdos y enfados, la pareja sale reforzada y preparada para solventar mejor el próximo  malentendido o desacuerdo. Si no aprendemos ni cambiamos nada, podemos dejar de sacar temas importantes por no discutir, pero que no se resuelven, sino que se acumulan hasta que salen de mala manera y/o en un mal momento, haciendo imposible negociar ni resolver nada.

Y al revés, después de una crisis fuerte y a pesar de una reconciliación, ¿las parejas pueden quedar “tocadas”? ¿en qué sentido?

A veces, tras muchas discusiones, sufrimiento y peleas la pareja deja de sentirse atraída, respetada y querida, haciéndose cada vez mayor la insatisfacción y el deterioro de la pareja. Esta incapacidad de resolver conflictos o respetar y aceptar distintos puntos de vista o necesidades son caldo de cultivo para la infidelidad y la separación.  Si no hay perdón la crisis no se supera.

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El Perdon en la Pareja

El daño inflingido al traicionado es muy importante y su reacción inmediata es contra el infiel; pero esta reacción lógica y natural tiene sus problemas. La siguiente metáfora los ilustra y puede servir para explicar al traicionado el camino hacia su salud psicológica. Es una forma de presentar el perdón como método terapéutico, sin mencionar la palabra perdón que tiene muchas connotaciones que pueden hacer difícil entender el proceso terapéutico del perdón.

Cuando alguien te hace daño es como si te mordiera una serpiente. Las hay que tienen la boca grande y hacen heridas inmensas. Curar una mordedura así puede ser largo y difícil; pero cualquier herida se cierra finalmente. Pero el problema es mucho peor si la serpiente es venenosa y te deja un veneno dentro que impide que la herida se cierre. Los venenos más comunes son el de la venganza, el del ojo por ojo, el de buscar justicia y reparación a ultranza. El veneno puede estar actuando durante muchos años y la herida no se cierra, el dolor no cesa durante todo ese tiempo y tu vida pierde alegría, fuerza y energía. Cada vez que piensas en la venganza, o la injusticia que te han hecho, la herida se abre y duele, porque recuerdas el daño que te han hecho y el recuerdo del sufrimiento te lleva a sentirlo de nuevo. Sacar el veneno de tu cuerpo implica dejar de querer vengarse, en resumen dejar de hacer conductas destructivas hacia quien te mordió. Como te decía solamente pensando en la venganza el veneno se pone en marcha. Por eso, si quieres que la herida se cure, has de dejar los pensamientos voluntarios de venganza hacia quien te hizo daño. Indudablemente tendrás que procurar que la serpiente no te vuelva a morder; pero para eso no tendrás que matarla, basta con evitarla o aprender a defenderte de ella o asegurarte de que lo que ha ocurrido ha sido una acción excepcional que no se volverá a repetir.  En la búsqueda de la justicia tienes que tener en cuenta que no se trata de dejar de defender tus derechos, se trata de no buscar en ella un desahogo emocional.

Perdonar es un elemento relativamente nuevo en la terapia, comienza a introducirse tímidamente en los años 70; pero no es hasta los 90 cuando se empieza a considerar una herramienta terapéutica a tener en cuenta (Wade y otros, 2008), aunque sus efectos positivos en la persona son importantes.

Qué es el perdón

Hay consenso en considerar que perdonar consiste en un cambio de conductas destructivas voluntarias dirigidas contra el que ha hecho el daño, por otras constructivas. (McCullough, Worthington, y Rachal, 1997).  Algunos consideran que perdonar no solamente incluye que cesen las conductas dirigidas contra el ofensor, sino que incluye la realización de conductas positivas (Wade y otros, 2008). Como indica la metáfora anterior, es preciso dejar de pensar en las conductas destructivas; pero esforzarse en dejar de pensar en algo voluntaria y conscientemente lo único que consigue es incrementar su frecuencia (Wegner, 1994) solamente un pensamiento consciente y voluntario más importante podrá sustituirlo. En consecuencia, para perdonar, es preciso comprometerse, por el propio interés, con el pensamiento de querer lo mejor para esa persona, aunque sea solamente que recapacite y no vuelva a hacer daño a nadie o deseando que le vaya bien en la vida, etc.

Si el proceso de perdón se hace adecuadamente, se modificarán en consecuencia, los sentimientos hacia el ofensor. Aunque algunos autores consideran que son los sentimientos los que originan las conductas, desde la terapia de aceptación y compromiso se parte de que los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones no condicionan obligatoriamente la conducta y que lo importante es la modificación de la conducta, que finalmente llevará a un cambio en los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones. Por eso, perdonar no es contingente con la reducción o cese total de los pensamientos o sentimientos “negativos”; no es un estado afectivo o una condición emocional ni una colección de pensamientos y sentimientos; perdonar es una conducta libremente elegida de compromiso y determinación (Zettle y Gird, 2008). Pero perdonar no implica necesariamente la reconciliación. La reconciliación implica continuar la relación con el infiel y, en esa relación, ha de haber conductas constructivas explícitas.

Qué no es perdón

Debido a que perdón es una palabra muy cargada ideológicamente, proponer los pacientes que realicen un proceso de perdón puede llevar a malos entendidos y por ello es necesario discutir con ellos qué es y qué no es el perdón que se propone. Algunos de los puntos que puede ser necesario aclarar son los siguientes:

  • El perdón no incluye obligatoriamente la reconciliación. El perdón se da en varios niveles y, por tanto, no implica necesariamente la reconciliación con la persona, porque la reconciliación es un proceso de dos, mientras que el perdón es un proceso personal. Por tanto, el perdón no supondrá nunca restaurar la relación con alguien que con mucha probabilidad pueda volver a hacer daño.

El perdón no implica olvidar lo que ha pasado. El olvido es un proceso involuntario que se irá dando, o no, en el tiempo. Solamente implica el cambio de conductas destructivas a positivas hacia el ofensor, tal y como se ha indicado.

El perdón no supone justificar la ofensa que se ha recibido ni minimizarla. La valoración del hecho será siempre negativa e injustificable, aunque no se busque justicia o se desee venganza.

El perdón del que se trata tampoco supone obligatoriamente levantar la pena al ofensor y que no sufra las consecuencias de sus actos. Para que se dé la reconciliación es preciso que el ofensor realice una restitución del daño que ha causado, si es posible, o cumpla la pena que la sociedad le imponga. El perdón consiste en que el que perdona deja de buscar activamente que se haga justicia y es parco en las consecuencias que busca y no intenta obtener una descarga emocional junto con la justicia.

Hay ideas erróneas asociadas con el perdón como que si se perdona no se debe acordar o sentirse enfadado por lo ocurrido. Recordar algo es un proceso automático que responde a estímulos que se pueden encontrar en cualquier parte y los sentimientos que se tienen no se pueden modificar voluntariamente, las respuestas a esos sentimientos si pueden llegar a ser voluntarias.

Perdonar no es síntoma de debilidad, porque no se trata de dar permiso al otro para que vuelva a hacer daño, sino que se puede perdonar cuidando de que no nos hagan daño de nuevo.

El perdón no es un acto único que se hace en un momento dado, es un proceso continuo que se puede ir profundizando y completando a lo largo del tiempo. Por eso se dan varios niveles de perdón (Case, 2005) que se pueden considerar como una serie de tareas que van completando e incrementando el proceso hasta llegar al grado más completo de perdón. El primer paso consiste en dejar de hacer conductas destructivas abiertas y explícitas (como cesar de buscar venganza o justicia, quejarse a todo el mundo, etc.) o encubiertas e implícitas (como desear conscientemente mal al agresor, rezar para que le pase algo malo, rumiar el daño que se ha recibido, etc.). El segundo nivel es hacer conductas positivas hacia él. Completando el perdón se llega a poder restaurar la confianza en él agresor. Considerar que en el proceso del perdón se pueden alcanzar distintos niveles de relación con el perdonado, implica que para entender realmente en qué consiste el perdón terapéutico y hasta donde está dispuesto a llegar el paciente, sea necesario explicar con detalle el proceso que, en cada caso, se va a seguir para perdonar.

 

Poema de Amor: Quiero ser

Quiero ser en tu vida, algo mas que un instante,
algo mas que una sombra y algo mas que un afán.
Quiero ser en ti misma una huella imborrable
y un recuerdo constante y una sola verdad
Palpitar e tus rezos con temor de abandono
Ser en todo y por todo complemento de ti.
Una sed infinita de caricias y besos
pero no una costumbre de estar cerca de ti
Quiero ser en tu vida, una pena de ausencia
y un dolor de distancia y una eterna amistad
Algo mas que una imagen y algo más que el ensueño
Que venciendo caminos llega, pasa y se va…
ser el llanto en tus ojos y en tus labios la risa,
ser el fin y el principio, la tiniebla y la luz
y la tierra y el cielo… y la vida y la muerte
Ser igual que en mi vida, has venido a ser tú…

Efectos de la Infidelidad

Como se ha dicho en la introducción, la infidelidad es la primera causa de divorcio (Hall y Fincham, 2006) y puede llevar a la angustia y a la depresión. Desde un punto de vista conductual, Gordon y Baucom (1999) citan las siguientes conductas como reacción al descubrimiento de la infidelidad:

Cognitivas: una de las primeras reacciones de la persona engañada son rumiaciones acerca de lo ocurrido, que pueden llegar a ser tan abrumadoras e incontrolables que pueden interferir en la concentración y en la capacidad de llevar a cabo el funcionamiento diario normal. Otra de las respuestas más importantes asociadas al descubrimiento de la infidelidad es el cambio en la forma de ver al infiel y la relación de pareja, se quiebra la confianza tanto en esta pareja como en otras futuras llegando a no sentirse seguro en una relación, también se ha deteriorado su capacidad de predecir y enfrentar el futuro.

Conductuales: Pueden darse reacciones de agresividad del traicionado generando violencia contra la pareja o contra el tercero. La reacción más común es la evitación del infiel, llegando a la separación inmediata; como una evitación del sufrimiento producido por la infidelidad y del que supone la interrelación en esas circunstancias. Otras reacciones conductuales que pueden aparecer son: una hipervigilacia para conseguir la seguridad de que el affaire se ha acabado, la realización obsesiva de preguntas indagando en lo que ha pasado, y una comunicación con índices muy altos de agresividad.

Emocionales: el sufrimiento emocional es enorme. Aparecen sentimientos de rabia, de ridículo, depresión, ansiedad, sentimiento de ser víctima de alguien muy querido, etc. El descubierto a veces puede desembocar en una depresión asociada a la pérdida del amante, a de la pareja, o a la variación de un statu quo que le era muy beneficioso. Muchos autores consideran que las reacciones emocionales que se dan en la víctima de la infidelidad son similares a las que aparecen en el trastorno por estrés postraumático (Allen y otros, 2005; Gordon y Baucom, 1999, Gordon y otros, 2004, Lusterman, 2005). Por ejemplo, Lusterman (2005) describe así las consecuencias de la infidelidad que son similares a los indicios de que se ha dado un trauma: Dificultades en el sueño, irritabilidad con ataques de ira, hipervigilancia para asegurarse de que no se van a dar de nuevo los problemas, una exagerada respuesta de susto, una fuerte reacción fisiológica a los estímulos que le recuerden la traición, por ejemplo, películas, TV, comentarios, etc. Aunque no se cumplen las condiciones de trastorno por estrés postraumático que exige el DSM-IV porque no existe amenaza física a la vida de la persona traicionada, es conveniente que el infiel sepa que estas reacciones son consecuencia de sus actos y que no son extrañas ni incomprensibles y que pueden extenderse en el tiempo. Poner una etiqueta como trauma o trastorno por estrés postraumático puede servir para este fin (Gordon y otros, 2004).

Una alternativa en este sentido es dar una explicación lógica y entendible, como la que propone la teoría en la que se basa la terapia de pareja basada en la emoción para que entienda que las reacciones de la persona engañada son consecuencias de sus actos. Esta teoría afirma que las emociones que siente el traicionado son una reacción al daño que se ha realizado al vínculo sobre el que se basa la pareja y que es similar al que se da entre los padres y los hijos (Johnson, 2005). El traicionado ha perdido la base segura sobre la que podía realizar la exploración de nuevas conductas y obtener seguridad y apoyo en las dificultades que podría encontrar en su vida. Esa pérdida genera las reacciones que se han mencionado, que son tan fuertes como las que se dan en el trastorno por estrés postraumático, porque de forma similar a lo que ocurre en el trastorno por estrés postraumático el traicionado siente que sus relaciones en el mundo ya no son seguras y que cualquier persona puede hacerle daño, puesto que se lo ha hecho la persona que más quería, en quien más confiaba y que se había comprometido a ayudarla en todas las circunstancias. Considerarlo de esta forma ofrece la ventaja de que se puede hacer ver al infiel las consecuencias de la infidelidad, indicándole que ha producido a la pareja un trauma y, además, se le puede indicar que las reacciones que tiene son consecuencia del trauma producido por su acto y, en este sentido, son normales y no patológicas

Horóscopo del amor del 29 de Septiembre de 2012

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ARIES: Hay la probabilidad de que te enamores o de que vivas una relación como si se tratara de un sueño.

TAURO: Quizás estés con una persona que no va contigo o que realmente no es lo que esperabas.

GEMINIS: Ten cuidado con lo que piensas y sueñas, porque en ocasiones las propias ilusiones se hacen realidad.

CANCER: Estarás muy apasionado en el amor. En tu tono de voz se notará lo que estás sintiendo.

LEO: Para que todo te funcione bien en el amor déjate llevar por lo que sientes y se lo más natural posible.

VIRGO: Si sigues la vía adecuada adelantarás camino y evitarás dar vueltas sin sentido. Quizás tengas que aclararte y ser más comprensivo.

LIBRA: Te interesa tener una vida social activa, cambiar impresiones y conocer a cuanta más gente te sea posible.

ESCORPIO: Tus sentimientos serán apasionados y estarán llenos de luz. Tu vida sexual será muy activa.

SAGITARIO: Tu mente inventiva es tu mejor aliada a la hora de sacar provecho a las ocasiones que se te presenten.

CAPRICORNIO: Todo lo que tenga que ver con tu intimidad estará sujeto a buenas noticias o a vivir momentos de gran placer.

ACUARIO: Tu afán por gustar a alguien que te interesa mucho va a hacer que te preocupes más por tu imagen.

PISCIS: Quizás sea un buen momento para aclarar lo que te crea dudas mientras que disfrutas de tu propio mundo personal.

Una caricia al alma

Cuando tengas que arrancarte alguna espina que el contacto con la tierra te
 haya impuesto en la piel del alma, refléjate en los colores incesantes de
 las flores de alegría que mi amistad te ha ofrecido…

Cuando tengas que arrastrar alguna piedra del camino a recorrer, detente a contar
 los kilómetros seguros en que hemos transitado juntos.
Cuando tengas que sanar algún momento de tristeza, medita en las horas
 de deleite y esperanza que te alimentan todos los días.

Cuando tengas que preguntar porqué Dios ha creado las sombras de la noche,
piensa en los millones de estrellas que las sombras te descubren y que son sólo para ti.
Cuando tengas que atravesar alguna dificultad del mundo, suma las bendiciones
 que ya posees y sentirás el corazón bautizado en el océano de la bondad de Dios.

No pierdas tu fe entre las sombras del mundo. Aunque tus pies estén sangrando,
 ¡Camina siempre para el frente! Cree y trabaja, porque a tu lado siempre va un ángel.

Todo pasa y todo se renueva en la tierra, eleva hoy entonces, tu mirada y
camina!!!. ¡¡¡Lucha y sigue adelante!!! ¡¡¡Aprende a adelantarte!!!.

Algunos días, es posible que la tempestad te amargue, o el corazón te atormente,
 o un ideal te aguijonee con la aflicción, pero no te olvides que:

¡Dios se disfraza muchas veces de problema, para probarte, para enseñarte y
 para cuidarte! Ten fe, y avanza siempre, sigue adelante y ten siempre tu ¡Alma de pié!
Vive plenamente el presente y disfruta de todo el camino, pues la meta no
 está al final del mismo, sino en cada paso que des. Tu felicidad depende
 de ti mismo; fluye! desde adentro y puedes ser feliz en cualquier parte y a toda edad!

Absorbe cada momento de tu vida, con la pasión con que se vive algo que
 se tiene sólo por una vez. Envejecer es natural, la vida es maravillosa en
 todas sus etapas y nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo.

Rompe con lo convencional y toma las riendas de tu vida. Habrá quienes
 no te entiendan, no necesitas que todo el mundo te apoye.
Es más, precisas gente que te critique y te dé la espalda; de esa manera
 podrás moldear tu flexibilidad, tu humor y tu fortaleza.
¡Recuerda que… ¡Tú eres Fuerte!! Recuerda que tu felicidad nace de adentro,
 que no puedes, no debes depender de las circunstancias, porque éstas son cambiantes.

Comprende tu naturaleza, acéptala y… ¡Pon de Pie a tu Alma! Acepta el
desafío de vivir plenamente en tiempos turbulentos. Y si no hay una
 puerta de salida en la situación en que te encuentres,
entonces… ¡Rompe la pared y sigue adelante!

Tú eres la persona que más amas, y en ese contexto
de amor y respeto toma la firme decisión de:

¡¡¡JAMÁS DARTE POR VENCIDO!!!!
SONRÍE… LA VIDA ES BELLA!!!
No olvides que no eres diferente
¡¡¡TAN SOLO ERES ESPECIAL!!!!

Cómo sabes si un amor es real?

¿Cómo sabes si un amor es real y no está en tu imaginación, en tus deseos o sencillamente se trata de una percepción equivocada? A veces creemos estar enamorados de una persona y la irrupción de otra nos derrumba nuestros sentimientos y nuestra percepción cambia radicalmente…

Cómo identificar el amor real, el amor verdadero

Vamos a darte algunos consejos para que identifiques si un amor es real, o es algo llamado a ser efímero o pasajero… Todas las personas que se han emanorado de verdad saben lo que es un amor real, o dicho en otros términos, un “amor verdadero”, como le prefieren llamar otros. No obstante muchos jóvenes confunden el amor real con un amor de verano, el sexo con el amor, etc.

Vamos a tratar de indentificar un amor real, un amor verdadero de algo que está llamado a ser pasajero o insignificante. Cinco pistas:

1. Enajenación mental. Esto es, perturbaciones de conciencia, inteligencia y voluntad. Es el primer síntoma serio de enamoramiento. Cuando te enamoras de verdad, pierdes la noción de la realidad. La mente es incapaz de pensar friamente y con claridad, incluso la inteligencia pasa a un segundo término de ahí que se diga que es el “corazón” el que manda. Ortega y Gasset, el gran filósofo español afirmó sagazmente que el enamoramiento “es un estado de imbecilidad transitoria”. Pero ¿qué es lo que hace que este estado de imbecilidad transitoria que se produce al principio se convierta en un amor verdadero, más racional y consciente y duradero a lo largo de más tiempo?.
2. La atracción total. Llamamos “atracción total” a la atracción física y a la “personal” en general. De la primera nos atraen una serie de rasgos físicos, está ligada a la atracción sexual. De la segunda nos atrae la persona, su forma de ser, la forma en que nos comunicamos, bos correspondemos, compartimos, sufrimos, amamos, convivimos… Estos factores juegan a más largo plazo, y hacen que del estado de “imbecilidad transitoria” se pasen a otras fases de “madurez del amor”. De aquí que para algunos amores sea conveniente someterlos al paso del tiempo y ver cómo evolucionan. Esto es, si pasa como con los buenos vinos, que ganan con el tiempo o por el contrario si son malos vinos, se pican y se echan a perder.
3. La profundidad de tus sentimientos. Es difícil “medir” los sentimientos de una persona, pero generalmente cuando hayamos un “gran amor”, un amor verdadero, desarrollamos nuevos sentimientos, sacamos lo mejor que hay en nosotros mismos, somos más generosos, y con ello aumenta nuestra sensanción de felicidad y plenitud.
4. “El amor de mi vida eres sólo tú”. Sí, exclusividad. Generalmente un amor real y verdadero suele ser exclusivo. No hay espacio para más gente. La persona a la que amamos de verdad, no importa la realidad, es para nosotros la única: la más guapa, la más fea, la más tonta, la más lista… es todo.
5. “No puedo vivir sin ti”. Querer estar contínuamente con esa persona. Es otro de los “síntomas”, tener la sensación de que nada importa (trabajo, familia, etc.) y que lo más importante de tu vida es esa persona.

Como evoluciona el amor (Amor real a desamor. De amor de verano a amor verdadero)

El amor carece de reglas. Cada vez que salta la chispa entre dos personas, estos lo reiventan y moldean de miles de formas diferentes. Así que es importante ser consciente de que el amor evoluciona. Hay veces que dos personas se conocen y no pasa nada o casi nada. Algo que está llamado a ser pasajero, empieza a evolucionar y con el paso del tiempo se convierte en un amor profundo, sólido, pasional, increíble, hecho a la medida de los dos protagonistas.

Por el contrario, amores que nacen con la mayor pasión, enajenamiento, profundidad de sentimientos, atracción, etc, etc. y se van convirtiendo con el paso del tiempo en rutina y algo insignificante.

Así que ten claro que para el amor real y verdadero no hay reglas escritas estás se reinventan cada vez que se produce la magia del amor entre dos personas.