Aquiles Nazoa Luna de queda

Esta noche te he visto, luna de la epifania.
Desolada y remota mirabas la ciudad
desde un cielo tan triste que a mi me parecia
como recien salidos de alguna enfermedad.

Mientras por los aleros de la ciudad vacìa
ibas desparramando tu inùtil claridad,
un tiro de revòlver senò de la lejanìa
y un mundo de laridos poblò tu soledad.

Nada màs. Tu seguistes tu viaje por el cielo
con la melancolìa de una barca de hielo
que irremediablemente se perdiera en el mar.

Y yo que te miraba con ojos de jumento
te escribì esta estrofa con el presentimiento
de que tal vez màs nunca te volver a cantar.

Pero noviembre, agricultor de yedras,
conmemora en tus gàrgolas el llanto
¡Ay ciudad dibujada en piel de frutas,
por tu aire niño y por tu cielo breve,
eres caperucita en tus Kantutas y ,
al pie de tu iluminada, Blanca Nieves!

Pero tambìen,zagala de mi cuento,
con la palabra Libertad te nombro
porque te he visto, el corazòn al viento,
y el fusil de tus indios en el hombro.

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