Si Una Relación Termina, Es Un Fracaso?

Un amigo en proceso de recuperación, que acababa de dar por terminada una relación romántica, me dijo un día: “Sabes, no es la ruptura lo que duele tanto, sino el hecho de haber tenido otro fracaso”.

“ y que te hace afirmar, que ha sido un fracaso?”, le pregunte.

“bueno, ella y yo ya no estamos juntos”, me contesto.

Existe una tendencia a etiquetar las relaciones que terminan, como fracaso, el hecho que hace que el salir con otra persona pase a ser automáticamente en una aventura de mucho mayor riesgo del que necesita.

Al pasar el tiempo y recordar varias de las relaciones previas, se puede sentir a veces que fueron un éxito porque ya no estábamos con ellos. Digamos que dos personas inician una relación y empiezan a abrirse paso por la vida, las dos juntas. Después de haber aprendido la una de la otra, una de las dos decide que no es tan buena idea aceptar un compromiso para toda la vida con esa persona, de modo que rompen la relación y no se casan. Puede ser, que la experiencia de estar juntos tuvo bastante éxito. Entraron en el proceso, experimentaron con el, aprendieron cosas acerca de cómo funcionar en una relación y acerca de lo que eran capaces de tolerar; descubrieron que continuar la relación no era lo que mas les convenía a ambos, y la interrumpieron.

Sugerencia de una expectativa realista

Una forma mas realista de considerar las relaciones rotas podría ser el considerarlo como una especie de laboratorio de aprendizaje, tanto si la relación termina como si acaba por convertirse en un compromiso para toda la vida. De ese modo se puede reducir mucho el dolor asociado con la creencia de que el fin de una relación constituye un fracaso.

Tanto en nuestras relaciones como en el resto de nuestras vidas, necesitamos ver que es lo que podemos esperar, de un modo realista. Debemos comprender que no contamos con una gran reserva de personas con características perfectas que estén ahí afuera, esperándonos. Al margen de la relación que entablemos, algunos aspectos de la misma serán positivos y otros serán negativos. No darse cuenta de esto es como disponernos a nosotros mismos y a nuestra probable pareja para sufrir cierto dolor y decepción. En la pareja siempre habrá desacuerdos, lo importante es saber manejarlos.

En lugar de sentirnos decepcionados por el hecho de que tenga que producirse una discusión o de que, durante el transcurso de la misma, las dos personas tengan que ponerse irracionales durante un rato, es mucho más realista concentrarnos en pasar por eso con resolución, puesto que los desacuerdos se van a producir de todos modos.

La pauta que siguen a menudo muchas discusiones es aproximadamente la siguiente:

Uno de los dos miembros de la pareja dice algo que ofende al otro. Hablan sobre el tema en aproximadamente un par de frases y luego se olviden del tema que inicio la discusión. Es entonces cuando aparece la irracionalidad y cuando la pareja pasa a tratar de causarse daño emocional el uno al otro, a tratar de disminuir al otro en un esfuerzo por “ganar “ la discusión o de “tener razón”. Finalmente, uno de los dos quizá dice algo sobre el tema que es bastante racional y objetivo y que no arroja sobre el otro sentimiento de culpabilidad, y es entonces cuando la energía irracional empieza a disiparse. Luego, los dos miembros de la pareja quizá vuelvan a mantener una discusión productiva sobre el tema.

Mientras la fase de dolor no vaya mas allá del propio nivel de tolerancia, como entablar una pelea física o ejercer un abuso emocional extremado, marcharse durante la parte irracional y dolorosa de una discusión supone correr el riesgo de permanecer indefinidamente en ese estado no resuelto. Un peligro es que el miembro de la pareja que se aleja, pueda reprimir el tema y “escucharse sobre el otro” de formas pasivas/agresivas, sacando a relucir a menudo otros temas que no están aparentemente relacionados con la discusión original reprimida.

Un gran paso es comprender que en la Recuperación, el objetivo consiste en el viaje mismo. Los grandes éxitos nuevos pueden suceder o no, pero si no aprendemos a vivir de una forma sana día a día, lo más probable es que terminemos por sabotear cualquier destacado avance u oportunidad de relación que se nos pueda presentar.

En muchas ocasiones, lo que llamamos amor no es más que placer, o atracción sexual, o pasión. Decimos con frecuencia que mantener relaciones sexuales es hacer el amor. Pero tener relaciones sexuales solo es eso, tener relaciones sexuales. El sexo puede ocurrir entre dos personas en una relación amorosa, o no. El sexo puede ser emocionalmente nutritivo si forma parte de una relación amorosa. En ocasiones, el sexo es maravilloso y otras no es mas que un ejercicio aeróbico que no tiene necesariamente nada que ver con el amor.

Al comenzar la relación, es necesario saber de los temas vitales para el otro

Ambas personas que participan en una relación, necesitan analizar la forma en que cada una de ellas comprende los códigos de comportamiento y las características que ambos desean ver respetadas dentro de su relación. Esas discusiones sobre lo que esos términos significan para el otro son vitales para decidir si participar en una relación con alguien o no. Difícilmente podemos esperar de un modo realista que nuestra pareja tenga la misma comprensión que nosotros sobre lo mismo.

Supongo que son muy pocas parejas que piensan en casarse y que antes de hacerlo se sientan y hacen una lista exhaustiva de códigos de comportamiento y de características que cada uno de ellos espera del otro y de la relación, para ponerse luego a negociar sobre estos. Habitualmente, nos casamos antes con alguien, y luego negociamos los compromisos, abierta o encubiertamente.

Los malentendidos, especialmente los referidos al significado de la fidelidad sexual, han producido muchas dificultades en muchas relaciones. Si uno de los dos miembros de la pareja piensa que el otro no tiene derecho de siquiera mirar a las personas de otro sexo, necesitamos saber si eso nos conviene. Es muy importante que cada pareja hable de este tema en particular, especialmente como parte de su preparación para el matrimonio. Acordar entre los dos, cual es el significado exacto de la fidelidad sexual constituye un aspecto esencial para tomar una decisión saludable por lo que respecta a si aceptar o no entrar en esa relación.

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