Un amor para siempre

Este mundo virtual nos da la oportunidad de tener comunicación con muchas personas aunque estén a miles de kilómetros de distancia. Aquí conocí personas y personajes (si, leyeron bien) “personajes” les llamo así porque representaron el mejor papel de su obra de teatro en la que yo era parte sin darme cuenta, bueno pero eso es otra historia que luego espero contarles.
Conocí a una persona especial, desde el primer día que hablamos fue como si nos conociéramos de toda la vida, era como si solo dejamos de hablar por un tiempo y nuestro reencuentro fue maravilloso. Nos dejamos llevar por todo lo que sentíamos, dejamos volar nuestras emociones y vivimos momentos muy felices gracias a esta tecnología maravillosa. Sentíamos tanto amor que llegó el día que nuestras almas necesitaban sentir nuestros cuerpos (tan solo un abrazo nos haría tan dichosos) entonces ocurrió el milagro… Nos encontramos! nos dimos ese abrazo tan anhelado y sentí su calor, protección y cariño, jamás lo olvidare. Después de ese momento los días pasaron llenos de emoción de parte de los dos, no queríamos separarnos pero los dos teníamos que cumplir obligaciones. Él en Japón y yo en México, La distancia era inmensa pero relativa, gracias al cyber-espacio.
Llego el día de separarnos, nuestra despedida fue triste, aun cuando el prometió volver para no separarnos jamás. Ese día marco una nueva etapa de nuestra relación, teníamos la certeza de querer estar juntos para siempre.
Un día, después de tres meses de su partida, llego a mí la noticia más importante de mi vida, dentro de mi estaba algo maravilloso, el fruto del gran amor entre nosotros. El se puso feliz y adelanto la fecha de su regreso para vivir juntos la emoción de ser padres. Mi cuerpo crecía al mismo tiempo que el amor de madre, sentía sus movimientos dentro de mí y eso me hacía sentir plena y con fuerzas para esperar el regreso de mi gran amor.
Hace días, Llego a mí la noticia de que el pueblo Japonés sufrió un terrible suceso, un sismo seguido por un tsunami que arrasó con gran parte de su pueblo, no podía creerlo, fue un terremoto de magnitud 9.0, que creó olas de maremoto de hasta 10 m. El terremoto ocurrió a las 14:46:23 hora local del viernes 11 de marzo de 2011. El epicentro del terremoto se ubicó en el mar, frente a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi, Japón. Precisamente donde él vivía.
Hasta el día de hoy su cuerpo no ha sido encontrado, mi fe en Dios es grande pero por una razón inexplicable en esta ocasión pienso que no podre encontrarme con él y darle ese abrazo que tanto deseo, algo me hace sentir que ya no pertenece a mi mundo real, viene a mi mente la imagen de un fantasma que se aparece por medio de mi imaginación para sentir que esa persona está cerca de mí, para poder sentir su presencia en mi vida.
El probablemente ya no estará junto a mí, pero gracias a Dios dejo su semilla en este mundo, un pequeño ser que vive dentro de mí y que es el mejor regalo de toda mi vida.

 

Extraido de los cuentos cortos romanticos

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