Carta de amor de Doña Clara a Don Bermudez

San Juan de los Morros 01/01/1947.

Mi amado Bermudez
Cuando te conocí y me hiciste reír porque tus ocurrencias eliminaron la monotonía que contenía mi vida, y aunque tus manos no me tocaban sentía como tu mirada me acariciaba y mi sonrisa te dejaba sin aliento.
Hoy se que hablabas con rapidez y atropellabas tus palabras porque mi presencia te ponía nervioso, nunca pude recordar ese poema que en el árbol de la iglesia recitaste para mi en voz baja y temblorosa para que mi madre no oyera, y es que estaba tan concentrada en tus ojos y en la hermosa palpitación de la vena de tu frente que si un rayo a mi lado hubiese caído, te juro que no lo hubiera sentido, porque estaba embelezada con tu presencia. Sentí que todo el pueblo podía escuchar mi corazón que ensordecieron mis pensamientos, ese dia no comi, ni pude dormir la siesta y mi madre, mi tia y doña Aura se asustaron al pensar que tenia tifus, y una semana en cama me dejaron.
El dia que mi padre le notifico a mi madre que le habías pedido mi mano, mi madre exclamo: “Entonces no era tifus”, y aun doy gracias de que mi padre no la oyó, asi que mi padre continuo y dijo que acepto, y que el ajuar me debían preparar porque la muchacha se va a casar.
Pelaba yo en ese momento alguna verdura y quede paralizada porque sabia que de todas las mujeres yo era la mas afortunada. Mi madre como siempre comenzó con la preguntadera y mi padre solo me miraba, pero a mi el cuerpo no me reaccionaba.
Lentamente mi padre se acerco y fue entonces cuando me pregunto que me parecía su decision, a mi la palabras no me salieron asi que me lance sobre mi padre y un gran beso le estampe en su regordete cachete y después salí corriendo a mi habitación sacar mi rosario y agradecerle a Dios mi dicha y mi fortuna.
Oh Bermudez a tu lado fui mujer esposa y madre, fui dueña de una casa, fui señora respetada, fui tu amiga y a veces tu enemiga, fui tu campañera, fui tu enfermera, fui tu cocinera y tu confidente, fui la que rezo por tu alma cada dia, fui la que te quitaba los lentes cuando te quedabas dormido, fui la que eligió tu ropa cada dia, fui la que encontró todo lo que perdías y la que te calmo cuando te exaltabas, fui la que siempre te espero en nuestro lecho, fui la que llevo con orgullo tu apellido, fui la que a tu lado camino enamorada, fui la que ni con el pensamiento te faltaba, fui la madre de tus hijos, fui la que tus antojos adivinaba, fui tu mujer, fui tu esclava, fui siempre la que en casa te esperaba, fui tu la mujer que mas te amo y por todo eso le doy gracias a Dios.
Fuiste lo mejor de mi existencia y por eso tus faltas con amor olvide, lo que no te perdono es que hallas muerto primero que yo, porque a esta pobre vieja la dejaste sin amor.
A Dios pido que a su reino me invite pronto para poder disfrutar de la vida eterna a tu lado, y volver a ver tus ojos de viejo enamorado.
Siempre tuya
Doña Clara

Cortesía de Armando Bermudez quien dice: la he leído un centenar de veces…(Hace silencio y suspira) Es el mejor regalo que recibí de mi abuela

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