Gerda y Pedro

Esta  es una historia que no se presenta, en principio, como una de amor, si no como una historia infantil titulada La Reina de las Nieves, escrita por Hans Christian Andersen. Pero no le toma mucho tiempo al lector darse cuenta que lo que se ilustra como amistad o amor infantil, en un sentimiento de gran profundidad, que impulsa a nuestra muy joven heroína, a lanzarse a la aventura.

La historia comienza con Gerda y Pedro en esa frontera escurridiza entre la niñez y la adolescencia. Andersen nos relata cómo los chicos son vecinos y han sido amigos desde la más tierna infancia. Un nevado día, Pedro ata su pequeño trineo a uno más grande y termina en el poder de la Reina de las Nieves, quien lo seduce con promesas de grandeza y lo lleva a su frio castillo. Nadie sabe lo que le ha ocurrido a Pedro, pero en vez de quedarse a llorar la pérdida de su amigo, la tímida Gerda decide ir a buscarlo. En su recorrer se hace amiga de ladrones, viaja por la  fría tundra, pasa por el país de los sueños, hasta que finalmente consigue a Pedro, cuando éste está a punto de perder su alma. Al principio Pedro no la reconoce, pues su corazón está congelado gracias al hechizo de la reina. Sin embargo, Gerda no se rinde y eventualmente logra a despertar a Pedro y juntos regresan eventualmente a sus hogares, ya unos jóvenes adultos, listos para entrar a otra fase en su relación.

Como en el mito de Eros y Psique, aquí la heroína de nuevo tiene que luchar por su amor. Tiene que arriesgarse, crecer, aprender y apoyarse en la amistad de terceros. Aunque pasa mucho tiempo sin su amado y a veces la situación se torna desesperada, ella nunca pierde la fe de que se re-encontrará  con él algún día. Espiritualmente hablando, muchos relacionan este tipo de cuentos con la reunión del alma individual con el gran alma universal; otros con la reunión de los principios femeninos y masculinos de la creación. Pero en el plano del amor, estas historias nos hablan de la fe y la fortaleza. Nos piden no abandonar al amado hasta que tengamos todos los datos y podamos entender el porqué de su actuación. Nos advierte que siempre hay una Reina de las Nieves por ahí, en forma de ambiciones, distracciones, indecisiones y tentaciones, y que debemos elegir si nos vamos a enfocar en ella y el error que ella induce, o en todo lo bueno que el amante nos ha dado. Pero más que nada, este tipo de historia nos dice, a gritos, que el amor es la fuente de la valentía, del arrojo, de la osadía, del perdón, de la fuerza, de la compasión y de una vida disfrutada a plenitud.

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