Dulce Agonia de Antaño

No se convirtió en tortura el vivir con amor… le dio sentido a mi vida.
Cada minuto, cada segundo se agigantó mi sentir; cada minuto, cada segundo fue a ti a quien estuve sintiendo, y te quedaste  así por un tiempo mientras te cobijaba entre mis brazos, mi corazón cansado de tanto frío quiso temblar entre tus brazos y mi reminiscencia fijó tu imagen mientras estabas durmiendo. Y quise estar allí donde mis caricias callarán tus pesares, la ternura y no la lujuria testigo de lo viejo no de lo aprendido. Cuanto pude satisfacer tus anhelos y sepultar tus deseos, viví en el aire donde nadie más rozará mi cuerpo.

Dulce agonía de antaño,  Cuanto te amaba!
Entro y salgo de un ensueño para regresar a una realidad que me ata y soslaya mi sentir, más no diluye el pensamiento de otra manera de vivir, aún cuando perdure el temor de morir en la lejanía, a la sombra, y abrazada por la soledad. No vislumbro un mañana que me lleve a decidir entre completar un ciclo roto por el tiempo o seguir  con un medio vivir  y un medio sentir. Ansío un cálido lecho; un eterno romance; el compartir alegrías, tristezas, logros y caídas. Me niego a jerarquizar mis anhelos,  juntos conforman la base de un amor duradero.
Se revive un pasado y se toma de él lo que  nos sirve en el presente, en un intento de crear un futuro. Quiero un sueño del pasado que me haga vivir una fantasía de la adolescencia… Pero no, llega el momento del despertar, de la realidad, del crecer. Aquí es cuando me atrevo a pedir verdades: que se siente, que se buscar, que se espera -sin evasiones-, dejando el adolescente para volver al adulto, apartando un juego para caer en la seriedad.

Y cómo no caer en las dudas si no se dan razones para entender. Si se pretende llenar un espacio marcado por el tiempo, cómo dejar páginas en blanco al  escribir una historia, cómo saber tantas cosas que la naturalidad se niega a ilustrar?

No hubo respuesta y siguió un largo silencio. Por qué? No lo sé y ya no quiero saberlo. Ideas y ganan se diluyeron. Solo quise pronunciar mi sentir vivo, asimilando que el silencio hiere más que el olvido.

Quieres volver? No hay cobijo en mis sueños, relumbra un nuevo amanecer en mi vida; ya cansada de buscarte como tierno dueño rompí  cadenas por felicidad servida. Si, te busque sin encontrarte.  Vuelves a mi? No podrás hallarme

Si llegaras a convertirte en arena, yo me habré convertido en piedra.

Escrito por: @gisell_v
Cariños!!

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