La Historia De Eros Y Psique

Hay varias versiones de este mito, así que voy a contar mi favorita.

Hace mucho tiempo en la antigua Grecia, había un rey que tenía tres hijas, siendo la menor las más hermosa de las tres. Esto no complació  mucho a la diosa de la belleza y el amor, Afrodita (que aquí entre nos la tendrían que nombrar la diosa de los celos también) quien ordenó  a su hijo, Eros (también conocido como Cupido) que usara una de sus flechas mágicas e hiciera que la princesa se enamorara de un monstruo (uhmm, estoy recordando que a la bella Afrodita la hicieron casar con el muy feo Hefestos. Me pregunto si hay un reflejo psicológico en este cuento). Eros visitó a la princesa Psique esa noche, pero quedo tan sorprendido por su belleza, que accidentalmente se hirió con una de sus propias flechas y se enamoró perdidamente de la joven.

Haciéndose pasar por un  monstruo, Eros mando un mensaje al rey donde decía que si no le daban a Psique en sacrificio el destruiría al reino. El rey, espero que entre llantos y mocos, dejó  a Psique en la cima de una colina a esperar su triste suerte. Eros se tornó invisible y se llevó  a la princesa a su palacio en las nubes. Ahí (y todavía invisible) Eros cortejó a Psique hasta que esta se enamoró de él, se casaron y consumaron su amor. Psique era muy feliz con su esposo invisible en su castillo de nubes, pero un día le pegó la nostalgia por su familia y Eros accedió a que los visitara.

La familia se sorprendió de que la joven estuviera viva y con bien, pero a medida que Psique describía su nuevo hogar y riquezas, las hermanas mayores se llenaron de envidia y comenzaron a ponerle ideas en la cabeza a la princesa. Quizás ese famoso marido solo estaba esperando que ella se sintiera segura antes de matarla; o tal vez era un ser tan repugnante que por eso se escondía en la invisibilidad. Una vez de regreso con Eros, Psique no se pudo sacar estos pensamientos de la cabeza, así que esa noche, mientras su esposo dormía, encendió una lámpara de aceite, esperando que, amparado por la oscuridad, Eros no se hubiera hecho invisible. Y así fue. ¡Oh, que sorpresa la de Psique, al ver la belleza viril de su esposo! Tan sorprendida estaba que se inclino un poco más para observarlo mejor y al hacerlo, tres gotas del aceite caliente de la lámpara cayeron al hombro de Eros. Este despertó en gran dolor y rabia, y como buen hombre al fin, salió corriendo a casa de su mama.

Como comprenderán, Afrodita estaba más que furiosa cuando Eros le contó lo que había pasado. Y como la mayoría de las suegras, encontró la manera de echarle la culpa de todo a la pobre Psique, a quien arrojó fuera del palacio. Psique a su vez estaba desesperada y trató de disculparse con Eros, pero Afrodita de lo impidió (ya vemos de dónde saca sus ideas Delia Fiallo). La princesa lloró y lloró y le  pidió a la diosa una oportunidad de enmendar sus errores. La Diosa le mandó a hacer cuatro labores, que cual Blanca Nieves llevo a cabo gracias a la compasión y ayuda de animales. La última encomienda fue bajar a Hades y pedirle a Proserpina un frasco con polvos de belleza para Afrodita. Una vez fuera del mundo de los muertos y como lo haría cualquier dama a punto de reencontrarse con su amado, Psique decidió usar un poquito del polvo en sí misma, para verse bonita (a pesar que le habían dicho hasta el cansancio que NO lo abriera) y al hacerlo, cayó desvanecida cual Bella Durmiente en el medio del campo.

Es aquí que Eros, ya recuperado y observador de todo, decide amarrarse los pantalones, enfrentarse a su madre e ir a salvar a su esposa a quien despertó, según algunos, con un beso de amor. Reunidos los esposos, se disculparon mutuamente por sus errores y desconfianzas, prometieron ser sinceros unos con el otro y Eros llevó a Psique al Olimpo donde se le fue otorgada la inmortalidad. Y vivieron felices para siempre, repitiendo su historia en cuentos subsiguientes como la Bella y la Bestia, Blanca Nieves, La Bella Durmiente y más. Mejor aún, Eros y Psique viven en nosotros cada vez que nos enamoramos de verdad. Porque Eros representa el amor del cuerpo y Psique, el del alma. Y cuando ambos se unen, el amor verdadero, ese que sobrevive dolores, pruebas, separaciones, errores, confusiones, hermanas celosas, y suegras, florece como margaritas en primavera.

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