En Casa -K. Barratt

 

Amarte es como un vértigo.

Cómo una embriagues agridulce

De la gloria y lo cotidiano.

Amarte es rendirme sin vergüenza;

Quitarme las sandalias y declarar

Tu territorio sagrado; tatuarte con tinta

De afanes en cada surco de mi corazón.

Amarte es preñarme de tus sueños.

Es hacerme diosa primordial,

Deseosa de poner tu cabeza sobre mi pecho.

Es querer ser seda y pluma y leño

En chimenea, a medio arder,

El calor de la tarde tras cortinas cerradas.

Es querer ser leche y pan y fruta fresca

Entre tus labios, saboreándome.

Es empuñar mi daga y luchar tus guerras;

Es crear paraísos entre el circulo de mis brazos,

Y ser paz serena para tu reposo,

Tentación eterna para tu fervor.

Amarte es golpearme la cabeza

Y olvidar mis confines.

Es seguirte, detenerte, empujarte, guiarte.

Es hacerme brújula en donde tú eres el norte.

Es hacerme jardín a la espera de tu primavera.

Amarte es perderme y encontrarme,

Desdibujarme y pintarme de nuevo

Con los colores de tu mirada.

Amarte es comprender que no tengo

Que cortar mis alas, porque ellas

Abanican la brisa de tus empeños.

Amarte es nunca tener que luchar de nuevo.

Es dormitar sobre tu cuerpo…

Y saber que al fin estoy en casa

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