Entre sueños de Princesas y Principes

Casi todas, así algunas digan que no, soñamos con ese príncipe encantado que nos vendrá a rescatar en algún momento y sobre todo, que con la llegada de este príncipe, acabará la infinita búsqueda de la felicidad.

Soñar no cuesta nada, cierto, pero lamentablemente las cosas aquí no funcionan como en los cuentos que nuestras madres solían contarnos de pequeñas.

El amor no se busca, ni se crea, no llega en caballos encantados a rescatarnos, o a despertarnos de un sueño profundo inducido por una bruja mala, generalmente llega cuando una menos lo espera, puede llegar como la brisa inesperada de la primavera o como un relámpago en la más sublime tormenta, pero cuando llega…, pues ahí comienza el verdadero trabajo.

El amor no es como en la novelas de baja calaña o como en los cuentos de princesas y príncipes, el amor requiere dedicación y sobre todo compromiso. El amor se cultiva, se moldea con paciencia y sabiduría, tiene muchos capítulos y hay que hacer constantes revisiones para defenderlo y probar que realmente vale.

Sonar con príncipes no digo que sea malo, simplemente que a veces el amor no está realmente en el príncipe, sino en el escudero, el cocinero, el que lava los platos, atiende los caballos o el más simple de los sirvientes, hay que saber distinguir.

Signoret!

Puedes seguirla por su Twitter: @signoresifis

https://signoret1980.wordpress.com/

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